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Blog de Paula Ginzo: “Valores en la grada”

Paula Ginzo

Paula Ginzo Zonadostres

Hoy como mi primer día escribiendo en el blog, me gustaría hablar de un tema MUY importante, y sí, “muy” en mayúsculas.  Desde mi punto de vista no hay nada ni nadie que llegue a algo sin una buena base de sustentación, sin unos cimientos (que en este caso llamaremos valores) que hagan de él/ella una estructura fuerte. Y con ese “algo” no me refiero a ser el mejor jugador del mundo, ni la persona mejor cotizada, etc, que ojalá todos pudiésemos. Me refiero llegar a conseguir o por lo menos intentar aspirar a lo que realmente nos gusta y nos apasiona. Algo así como ser la mejor versión de nosotros mismos.

El mes pasado fui a un torneo colegial, niños de entre 7 y 12 años, niños que desbordaban amor por el baloncesto y sobretodo ilusión. Me recordaba a mí las primeras veces que me vestía con la equipación de jugar. Tan inocentes por un lado y tan valientes por otro, pero que al fin y al cabo lo que les gustaba era estar con sus compañeros y si de vez en cuando podían meter la “pelotita” por el aro, mejor que mejor.

Pues bien, mi sorpresa llegó cuando me senté a ver uno de los partidos desde la grada. La ilusión y las ganas que esos niños desbordaban parece ser que no eran las mismas que las de sus mayores, y con mayores me refiero a padres/madres, hermanos/as, abuelos/as, amigos/as… En vez de escuchar gritos de aliento y animo hacia los más peques, se escuchaban cosas como “que niño más bruto ese grande de ahí”, “menudo burro el árbitro, ¿¡¿no ves que es falta?!?!”, “¿quieres tirarte a por el balón? Que pareces tonto”.

Y aquí viene mi pregunta, ¿es necesario llegar a esos extremos?
Es obvio que los partidos se viven con intensidad, ganas, ilusión e incluso nervios. Pero hay que ser consciente de que los jugadores, entrenadores, staff y árbitros también lo viven así, y que hay otra serie de emociones como el autocontrol, el saber estar, el respeto y la empatía (entre muchos otros), que en mi opinión son absolutamente necesarios y que con nuestras acciones deberíamos inculcar a los pequeños de la casa.

Porque, ¿dónde quedan los conceptos de deportividad y fairplay? ¿O acaso solo se les puede exigir a los deportistas y no a los seguidores del deporte? Porque no olvidemos que nosotros somos l@s que metemos los puntos, defendemos y cogemos rebotes, pero sin la gente que cede un poco de su tiempo en apoyarnos y vivirlo con nosotros, el deporte no sería deporte y el baloncesto en particular no estaría donde está.

Papás, mamás, amigos y seguidores en general, disfruten y hágannoslo sentir, porque así de una manera u otra conseguiremos un baloncesto competitivo basado en el respeto y lo más importante de todo, dejaremos que los que aman el baloncesto de verdad, como yo, lo disfruten al máximo.

Paula Ginzo

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