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Blog Leticia Romero: “Mi verano”

Leticia Romero 6 septiembre, 2012 Baloncesto Femenino, Blog de Leticia Romero, Blogs 1 comentario
Harper, Romero, DeShields, Nakamura y Mawuli | FIBA

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Buenos días desde Canarias. Hoy estreno el blog y me presento, soy Leticia Romero, tengo 17 años y juego en el Gran Canaria 2014 desde que era preinfantil. Antes había estado en el club de mi pueblo, Agüimes.

Antes que nada me gustaría agradecer a Zona Dos Tres por darme la oportunidad de tener un blog en su página.

Me gustaría contaros un poco cómo ha sido mi verano este año. Mis “vacaciones” se acabaron exactamente el 30 de Junio. Este mismo día cogí un avión dirección Lugo. Empezaba la aventura con la U18 con Miguel Méndez como entrenador. Todo comenzó en la bonita residencia Abeiro, algunas ya la conocíamos muy bien desde la concentración de la U16. Lo que más se notó al principio fueron los maravillosos físicos de Neus, aquellos días en los que podíamos estar 4 horas seguidas metidas en el pabellón. Y así fueron pasando los días y apareciendo las agujetas. Pero 3 semanas dieron para mucho y también tuvimos tiempo libre en los que aprovechamos para comer pulpito (no se puede ir a Galicia y no comer pulpo), visitar la muralla romana y comprarnos playeras (zapas de basket) en manelsanchez. Y, tras dos victorias en República Checa nos fuimos más felices a Bucarest, Rumanía. Quizás no es el mejor lugar para viajar pero nos esperaba un Europeo y teníamos muchas ganas.

Empezamos mal, perdiendo en la prórroga contra Francia. Pero a medida que fuimos jugando partidos fuimos creciendo y jugando mejor, ganando todos los partidos hasta que llegó el partido clave. Cuartos de final contra Serbia, el todo o nada, cara o cruz, y salió cruz. Perdimos y fue una derrota muy dura porque nos vimos capaces, porque se nos veía en la cara que queríamos subirnos al pódium. Pero no pudo ser y tuvimos que recomponernos para luchar por un quinto puesto que nos diese el pase al Mundial U19 del año que viene. Y así fue, conseguimos la quinta plaza y nos fuimos de Bucarest con un sabor agridulce.

A pesar de no haber podido luchar por las medallas, disfruté mucho de la experiencia. Me lo pasé genial con unas compañeras maravillosas y un cuerpo técnico de 10. Incluso echo de menos esos debates que hacíamos en fisioambulatoriospace (así la bautizó Cuchi, nuestra fisio) mientras nos tratábamos. También aprendimos que en Rumanía es mejor no coger taxis y si lo haces, tienes que regatear como si estuvieses comprando en un mercadillo porque si no, te pueden estafar de mala manera.

Harper, Romero, DeShields, Nakamura y Mawuli | FIBA

El 6 de agosto volvíamos a casa, pero esto no fue todo para mí y tres compañeras más del 95. Ari, Marina, Belén y yo teníamos una nueva aventura, y ésta vez mundial. Tres días en casa fueron suficiente descanso y nos fuimos directas a Madrid donde estaba el resto del equipo (Belén llegaría más tarde debido a una lesión). Después de pasar por Grecia a jugar dos partidos contra la U20, nos dirigimos a Ámsterdam (muy diferente a Bucarest) nada mas y nada menos que a jugar el Mundial U17, esta vez con Victor Lapeña de “coach”. Veníamos de ser campeonas de Europa U16 y teníamos como reto llegar a la final. Éramos 12 pero por lo pronto sólo 11 en cancha, Belén aún con molestias no se sabía cuando podría jugar. Tres primeros partidos (Brasil, Turquía y Australia) tres victorias. Un día de descanso para salir con los papis, visitar Ámsterdam y comer en el Hard Rock Café. Y al día siguiente se nos atragantaron las japonesas. Al final nos tocó Italia en cuartos y como ya teníamos la espinita clavada de la U18, con Belén ya para jugar, con toda la gente que nos seguía desde España, los que nos apoyaban por twitter y las personas que se habían desplazado hasta Ámsterdam para vernos (Amaya Valdemoro, El presidente de la FEB…) no podíamos hacer otra cosa que ganarles y bien además. En semis nos tocaba Japón otra vez, ya nos habían ganado pero nosotras teníamos claro cuál era nuestro objetivo y no iban a ser ellas las que nos lo arrebatasen así que salimos hiperconcentradas sabiendo perfectamente qué debíamos hacer para ganarles. Fue un partido agotador pero mereció la pena ¡Estábamos en la final del mundial!… A mí y a Marina no nos dejaron ni celebrarlo, nos tocó control de doping y tengo que decir que casi no salgo de allí!! Finalmente nos tocaba jugar la ansiada final contra las más temidas, USA. Quizás no nos lo creímos o quizás el cansancio hizo mella en nosotras pero no jugamos como sabíamos al principio, nos costó mucho entrar en el partido y fue demasiado tarde. Pero nadie nos va a quitar esa maravillosa plata, por la que podemos decir que somos subcampeonas del mundo.

Y cuando la gente me pregunta que si no prefiero tener vacaciones “normales” pienso en todo esto y me doy cuenta de que no lo cambiaría por nada. Un verano inolvidable. Un quinto puesto y una plata mundial. Éstas son las historias que algún día, orgullosas, les contaremos a nuestros hijos y más tarde a nuestros nietos.

Leticia Romero

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