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Blog de Sofi Aispurúa: «Mi momento»

Se acercan mis 26 y con ellos un montón de reflexiones…

No sé en qué momento pasó tan rápido el tiempo, cumplí 20 festejándolo en el Golf de Palermo y en un abrir y cerrar de ojos estoy en una ciudad de Italia llamada Matelica escribiendo esto.

Mi primera reflexión puede llegar a ser sobre este año entero vivido en otro continente, con una pandemia mundial en el medio, con la soledad de la cuarentena, con la incertidumbre de si algún día terminará, con la espera eterna de poder volver a hacer lo que más amo en este mundo y de poder reencontrarme con mi familia y amigxs en Argentina. Pero de todo se aprende ¿no? De todo podemos sacar un lado positivo, como por ejemplo aprender un idioma, sacar una ciudadanía/pasaporte europeo, convivir conmigo misma, por primera vez no tener a Mamá que me cocinara, lavara y ayudara.

Aprendí a ser adulta, algo que me puse como meta cuando me fui de Argentina. No fue fácil, pero tampoco tan difícil. Disfruté del proceso, me asusté muchas veces, pero al final me reconforta saber que fue algo más que pude afrontar.

Volví, una vez más, a confirmar que mi carrera deportiva aún me espera, después de dos años sin poder jugar, después de un año de pausa por el virus, sigo acá firme esperando el momento, MI momento. Con ganas de demostrarme a mí misma que eso que tanto me costó entender de chica, ahora está listo para salir. Me llevó tiempo, tuve que caerme muchas veces, tuve que escuchar a muchas personas, tuve que pedirle la mano a otras tantas para levantarme, pero al final siempre dependió de mí. Y acá estoy, confiando en mí, en todo lo que puedo hacer; viendo ese tatuaje que me hice cuando tenía 21 cuando empezó todo este camino de decir  «sí, a mí misma».

La cuarentena, esos casi 3 meses estando sola, que era lo que necesitaba para saber bien quién quería ser, con quién quería estar, por quién sí tenía que luchar y a quién tenía que dejar ir. Y voy a luchar siempre por mi familia y por mis amigxs.

Voy a pelear siempre por mi Mamá, que a pesar de todo lo que le he hecho, nunca me soltó la mano, que siempre encuentra la forma de hacerme sentir protegida, acompañada. Que hasta en su mejor momento, llena de lágrimas me dice «te amo mamu» para que yo me sienta mejor.

Voy a pelear siempre por mi Papá, porque él siempre la peleó para que no nos faltara nada, porque siempre tiene la respuesta justa, porque acompaña sin decir una palabra si no se la pedís, porque ama sin esperar nada a cambio. Porque esta siempre con su «hola mis amores» a toda hora, en todo momento.

Voy a pelear por mi hermana, que es mi escalón en la escalera, porque me apoya sin importar nada, porque me alienta a hacer aquello que yo temo, porque me enseñó siempre a pelearla contra viento y marea.

Voy a pelear por mis amigxs que no importa la distancia, siempre están ahí.

Y dejé ir a quienes no quisieron acompañarme en este viaje, a quienes me sacaban la energía y las ganas de pelear por ellxs.

Y bueno, si hablamos de lo positivo que he podido rescatar de todo este tiempo, tengo que hablar de mi nueva historia preferida de amor…

A causa del covid y no poder volver Argentina para las fiestas, mi hermana y mi querido cuñado me llevaron a Montpellier (Francia) a pasarlo con ellos, sabiendo ya que Eze tenía alguien para presentarme.

Pero llegué, ¿sin expectativas? No sé si es esa la palabra correcta, solo sé que fui con la idea de «si pasa pasa, y sino está bien», porque admito que estaba un poco negada con enamorarme, no quería que nadie me sacara de foco. Pero un 17 de diciembre, estaba en la casa de los González y los chicos volvían de jugar y conocí al famoso Nico Méndez, el Argentino que es vecino de mi hermana y cuñado, que juega con él y que era al chico que me querían presentar.

¿Amor a primera vista? Puede ser, hasta que le tiré un chiste y él con su voz gruesa y seriedad me contesto «ah bueno, le das la mano y te agarra todo el brazo».

Enseguida pensé, esto va a estar difícil, o peor, nos vamos a llevar muy mal. Pero, me equivoqué por suerte, porque después de ese momento vinieron los siguientes. Nuestros primeros fernets, nuestras primeras charlas, primeros encuentros.

Nico es lo opuesto a mí, y quizás al principio me asustaba eso, me asustaba no caerle bien, me asustaba no estar jamás de acuerdo. Hoy solo me asusta no verlo por mucho tiempo.

Y como decía antes, sin esperarlo, sin planearlo, me volví de Francia con un nuevo amor, con una nueva historia que de a poco va creciendo, afianzando. Es difícil, ya que nuestras vidas giran en torno al deporte y nos conocimos estando en diferentes países, pero lo bueno de dedicarnos a casi lo mismo, él voley y yo basket es que podemos buscar algo cerca, podemos ayudarnos en momentos difíciles.

Y acá va mi segunda reflexión, con casi 26 años ya no es joda el hecho de proyectar tu vida. Porque apenas terminé el secundario y me puse a estudiar, planeaba ciertas cosas, no muy diferentes ahora, pero no pensé que ese momento llegara tan rápido ni tampoco que sea con alguien como Nico al lado, porque él en poco tiempo cambió mi percepción de un momento al otro, cambió el rumbo de mi vida (no quiere decir que cambie mis metas deportivas, ni las de él).

Hizo que vaya en busca de esas metas acompañada por él, que no quiera más estar sola.

La vida es muy incierta y por momentos muy dura. Pero también está llena de personas y momentos que hacen pequeñas todas esas preocupaciones que tenemos constantemente.

Seguramente tenga más reflexiones, o pensamientos para compartir, pero estos me parecieron los más importantes.

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