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Carlos Colinas: “Hemos estado muertos durante el verano”

Carlos Colinas | feb

Decía Oscar Wilde que amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida. La del Real Club Celta es una aventura de ilusión, de compromiso, de amor por un club que ha conseguido sobrevivir a la precaria situación económica que actualmente sufre el baloncesto femenino español; y lo ha conseguido, haciéndose un hueco en Liga Femenina 2. A pocas horas de que empiece la competición, descubrimos las inquietudes de Carlos Colinas, entrenador del histórico equipo gallego, después de un verano cargado, a nivel profesional y deportivo, tanto de incertidumbre como de ilusiones renovadas para con el baloncesto gallego.

 Carlos Colinas, ilusión y compromiso al servicio del RC. Celta | FEB.es

Muchas han sido tus colaboraciones con la Federación Gallega de Baloncesto desde hace muchas temporadas, pero hasta este verano no te habían nombrado nunca seleccionador, tampoco máximo responsable de su Área Deportiva. ¿Podemos hablar oficialmente de Carlos Colinas como adalid, o embajador, de todo el baloncesto gallego?

Ni mucho menos. Galicia ha tenido personas y símbolos en su baloncesto que perdurarán en el tiempo por su valía y su huella. Pese a no ser nacido aquí, llevo casi 20 años de residencia en esta tierra. Me identifico totalmente con el espíritu y pensamiento del baloncesto gallego,  y lo he vivido desde diversas facetas. Creo que conozco bastante sus entresijos y la idiosincrasia, y simplemente asumo una responsabilidad que la Federación Gallega me plantea y para la cual espero estar a la altura requerida.

Ahora, entre tus muchas responsabilidades para con la Federación Gallega de Baloncesto, se encuentra la de dirigir, e incluso seleccionar, a otros seleccionadores. ¿Necesita el baloncesto gallego un paso adelante? Tradición no le falta, pero ¿se propone objetivos más ambiciosos? ¿Mantiene Carlos Colinas la ilusión con la que afrontó otros proyectos?

Soy una persona que desborda ilusión en todos los retos que acomete. Este no es una excepción. Me atrae sobremanera la gestión deportiva que permite aplicar registros de todas las experiencias deportivas que he vivido. Galicia tiene ciertas peculiaridades como cada región, y también una historia y una tradición en el baloncesto. Eso no lo mueve nadie. Simplemente trataremos con el nuevo equipo de trabajo de la Federación Gallega de priorizar necesidades y trabajar con objetivos muy concretos y alcanzables. En algunos aspectos, hay una labor anterior hecha muy válida y que debemos aprovechar.

Y es que en apenas un puñado de veranos, has pasado de dirigir las mejores generaciones de jugadoras jóvenes del panorama FEB, a convertirte en una alternativa al puesto de seleccionador español absoluto que actualmente ocupa Lucas Mondelo, no sin antes ser nombrado nada más y nada menos que seleccionador brasileño. ¿Incompatibiliza o ralentiza de alguna forma este nuevo cargo en la Federación Gallega de Baloncesto semejante vorágine de acontecimientos en tu meteórica carrera deportiva?

Creo que la enriquece. Personalmente estoy en el punto de madurez más alto de mi trayectoria deportiva. Todo lo vivido hasta ahora ha sido maravilloso, pero no me quiero parar ahí. Soy inconformista por naturaleza y profesionalmente necesito nuevos retos para seguir avanzando. Ganar una medalla con una selección, gestionar la parte deportiva de un club o federación, o entrenar a un equipo de minibasket, es todo baloncesto. Me considero privilegiado por tener gasolina suficiente y kilómetros por delante para seguir aportando cosas a este deporte.

¿De qué presume más, de ser el entrenador de la FEB que más medallas ha conseguido un verano tras otro con los equipos de formación de España, o de haber entrenado a muchas de sus generaciones, un sinfín de jugadoras, cargadas de inhumano talento?

Son demasiadas jugadoras como para destacar a nadie. Es cierto que tengo un recuerdo muy especial de Alba (Torrens) y de Tamara (Abalde). Eran diferentes al resto, cada una con su perfil particular. Pero siempre he valorado a aquellas jugadoras más anónimas que conseguían ser el engranaje perfecto a nivel humano para que la maquinaria del equipo alcanzara el rendimiento máximo. No olvido entre otras a  Jael Freixanet, Elena Espiau, Eli Vivas o Claudia Calvelo, por ejemplo. Los focos no les han alumbrado tanto pero se hacían imprescindibles en dinámicas de equipo para alcanzar la unidad del grupo. Y eso un entrenador debe valorarlo muchísimo. De lo más orgulloso que puedo estar es de poder disfrutar de todo lo vivido y de seguir en primera línea de combate tantos años después. Es muy gratificante haber trabajado con muchas jugadoras de primer nivel desde el año 2000, pero también haber aprendido tanto de la gente que te ha acompañado en los cuerpos técnicos y tener un reconocimiento a nivel internacional como integrante del baloncesto español de selecciones.

Sin embargo, en alguna ocasión has afirmado que, “Carlos Colinas es un entrenador de baloncesto, no de categorías”. ¿Surge ese amplio surtido de equipos que te has atrevido a entrenar, de una valiente, incesante, e inagotable necesidad de crecer como entrenador?

Por supuesto. Y el día que no sea así, deberé dejar paso a otra persona en los cometidos que ocupo actualmente. Más que como entrenador, me gusta definirme como hombre de baloncesto. He trabajado en nueve clubes, dos federaciones nacionales y una autonómica. Y pienso que me queda energía. En la situación actual con tantos compañeros sin posibilidad de dirigir un equipo, debemos aspirar a seguir disfrutando y contribuyendo al baloncesto desde otras facetas. A todos nos gustaría estar siempre en una selección absoluta o en un banquillo de Euroliga, pero lo que dignifica a uno como profesional es seguir creciendo desde la perspectiva que toque en cada momento. Sinceramente esto surge de la inquietud personal de cada uno. La mía, es evidente.

El Real Club Celta acabó la temporada 2011/2012 con la satisfacción del trabajo bien hecho, de todo el deber cumplido, con el sueño de la salvación hecho realidad. ¿Cómo y cuándo surge la escalofriante noticia de que tan sufrida permanencia se perdería por motivos económicos?

Los últimos años en Vigo han sido de ajustes permanentes, bajando presupuesto cada año, en un montante global ya de por sí bastante corto. Quedarte sin sponsor principal, ver que algunas ayudas institucionales no se ajustaban a la labor que estábamos haciendo nos dejan al borde del abismo durante la pasada temporada. Era prioritario mantener, si fuera posible, la estructura de cantera con 170 niñas. Lo demás era relativo. Este club siempre se ha movido en un escenario de sensatez absoluto, y en una situación límite como ésta no iba a ser menos.

A pesar de contemplar todas las opciones posibles el club parecía abocado al descenso, pero esa ausencia de patrocinadores y la falta de ayuda institucional, también hacían prácticamente imposible obtener una plaza en Liga Femenina 2. ¿Pensaste en algún momento en la posibilidad de que el primer equipo del club desapareciese por completo?

Desde principios de año sabíamos que era una evidencia no poder continuar en la máxima categoría. Hemos estado muertos y enterrados durante el verano, y sólo la ilusión y el empuje anímico de mucha gente que quiere a este club hace que nos mantengamos aquí.  Podemos considerarlo un milagro, y como tal debemos disfrutarlo. El mayor logro es pensar que lo podemos contar, deportivamente hablando.

¿Es cierto que muchas jugadoras entendieron la delicada situación del club y comunicaron al terminar la temporada su expreso deseo de quedarse independientemente de la categoría? Y Carlos Colinas, ¿se planteó en algún momento su continuidad en el club?

La plantilla de la temporada pasada mantuvo un compromiso fuera de toda duda. Pese a los retrasos en pagos, todos dimos un paso adelante priorizando el objetivo deportivo por encima de cualquier circunstancia. Era abstraerse de lo que estaba pasando. No era sencillo pero fue una conjura. La experiencia nos decía que cuando desvías la atención de lo deportivo en momentos así, todo se resquebraja. Afortunadamente, nuestra meta se cumplió. Fuimos todos a bloque hasta el último metro. Ya en el verano, la mayoría de jugadoras nacionales eligió un tiempo de espera para ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Desde el club fuimos muy claros desde el principio. Hubo jugadoras que apostaron por la continuidad en la categoría que fuera y otras que sólo eligieron irse cuando ya no podían esperar más. Todas priorizaron la posibilidad de seguir jugando con el Celta aunque el club siempre les transmitió la libertad para elegir destino. Personalmente, mi primera y única opción era continuar en este club, si así lo deseaban los dirigentes. No era un momento para contemplar nada más. Soy persona de compromisos profundos y a día de hoy el que tengo con RC. Celta está por encima de cualquier otra alternativa siempre que el presidente entienda que puedo seguir dirigiendo este proyecto. No estamos hablando sólo de primer equipo, estamos hablando de mucho más. Felizmente puedo seguir disfrutando como todos de esta realidad.

Cinco campeonatos de Liga Femenina, cuatro Copas de la Reina, y doce Copas de Galicia llenan las vitrinas del club gallego, pero ¿es muy atrevido pensar que de lo que más orgullosos os sentís en Vigo es de su prometedora cantera, y su inagotable talento? ¿Neutraliza el descenso y la grave situación económica del club su imparable desarrollo?

El trayecto que vive un club en su historia tiene distintos ciclos. Nunca dejaremos de estar orgullosos del pasado por los títulos y porque por aquí han pasado excelentes jugadoras y técnicos que han engrandecido el nombre del club y de la ciudad. Ahora iniciamos una nueva etapa. Lo más valioso para este club es seguir sobreviviendo y dar valor a una inversión de trabajo y medios iniciada hace 8 años. Ahora mismo es la razón de ser de esta entidad. En un momento de la década pasada, el presidente pensó que la formación de las jugadoras jóvenes en el club debía ser un objetivo relevante. En 2004 había tres equipos de cantera, casi los que te obligaba federativamente la normativa. Hoy en día la estructura comprende 14 equipos y casi 170 niñas que entrenan y compiten bajo el paraguas del RC. Celta-Bosco. Esto son palabras mayores pero nos obliga a redoblar esfuerzos y hacer malabarismos para dar unas condiciones de trabajo adecuadas a esas jugadoras. No disponemos de una instalación propia y eso condiciona totalmente nuestro trabajo, pero no desistimos en la tarea. Desde hace dos años, arrancamos un proyecto todavía en fase experimental como es LA ACADEMIA CELTA. Nos gustaría pulirlo y limarlo para que fuera un proyecto deportivo y educativo que contemple las obligaciones que una niña que practica un deporte pueda tener. No olvidamos que en este club formamos jugadoras y personas. Actualmente en el ámbito de la Academia trabajan casi 80 niñas entre 6 y 12 años y no descansamos para que el número aumente. Esos son los cimientos del club y el descenso deportivo del primer equipo no ha afectado nada a su concepción.

Tras 16 años en la máxima competición nacional, no resulta muy imprudente hablar del Real Club Celta como un club histórico, referente, trascendente. Toda vez evitada la desaparición del club, afrontáis una nueva etapa en Liga Femenina 2, competición que nunca antes habéis disputado. ¿El equipo está cargado de ilusión, o de incógnitas?

Para nada es imprudente. Ahora luce más hablar de Salamanca, Rivas u otros proyectos actuales de élite, pero Vigo ha sido un referente en los últimos 40 años en el baloncesto femenino nacional, y la gente los sabe. Con diferentes denominaciones y atravesando situaciones críticas como la desaparición del Celta antiguo en 1984 cuando era el equipo referente de la liga. Esto se valora porque ha habido capacidad para reinventarse en cada momento adaptándose a las circunstancias que tocaban. Eso es un lujo. Ahora afrontamos una temporada expectante. Categoría nueva, equipo recién construido con piezas ya conocidas por nosotros, objetivos muy modestos. Si no tuviéramos ilusión no podríamos dar un paso más.

Hasta nueve jugadoras de la casa, nueves jóvenes promesas en el que sigue siendo el primer equipo del club. Una de ellas, Verónica Costas, ha pasado por todas las categorías del club hasta llegar a la élite. ¿Oportunidad de seguir haciendo crecer el proyecto, o responsabilidad para con el desarrollo de este puñado de jugadoras en Liga Femenina 2?

Ambas cosas. Participamos en una competición de nivel y lo hacemos con un equipo muy joven (19 años de media), casi en formación pero con una mentalidad y una ética de trabajo que nos obliga a trabajar cada día mejor y rendir hasta nuestro límite. No aceptamos otra cosa. Ese es el credo de este club desde hace muchos años y lo reiteramos en todas las categorías. Aspirar a crear un “estilo Celta” va más allá de lo que nuestros equipos puedan ofrecer en la competición. Implica mentalidad, ambición y muchísima ilusión. Ése es el motor que nos mueve. Verónica es una niña que siempre priorizo el basket a sus estudios sabiendo que no tenía el talento ni la calidad ni la proyección que le facilitara llegar a lo más alto. Es alguien hecha a sí misma desde el trabajo y que ahora tiene la ocasión de jugar en el primer equipo. Su caso y el de Débora Rodríguez son los espejos donde deben mirarse esas 170 niñas si realmente les gusta esto. Para nosotros es primordial que disfrute y trabajo vayan de la mano en cualquier etapa de la formación.

En alguna ocasión has reivindicado a los entrenadores asistentes a los Máster de Dirección de la FEB, “exigirle al jugador aquello que le has pedido desde el primer día”. ¿Se ajusta ese deseo a tu actual situación como entrenador? ¿Tardarán en adaptarse Alejandra Quirante, Noelia Oliva y Sabelle Diatta a tu (vuestra) forma de entender el baloncesto?

Muchas veces las jugadoras tienen que hacer más esfuerzos de interpretación que de ejecución. La adaptación de ellas debe ser a la ciudad, a una nueva vida. En una dinámica de equipo, entrenador y jugadoras acaban hablando el mismo idioma si la predisposición es buena. Siempre hay un punto de encuentro.

Con todo y con eso, ¿qué objetivos se ha marcado el equipo para esta temporada 2012/2013? A pesar de tanto ajetreo, la pretemporada ha dejado muy buenas sensaciones.

Pese a que resulte extraño, no tenemos objetivo competitivo. Buscamos ubicarnos lo antes posible en esta liga y no dejar de crecer. Seguro que tropezaremos varias veces pero debemos encontrar la estabilidad y regularidad, eso que a un equipo joven tanto le cuesta. La competición nos pondrá en nuestro sitio pero que no sea por no haber empleado todos nuestros recursos.

¿Cuánto tardaremos en volver a ver a Celta en la élite del baloncesto español? ¿Mantendrá el club, al menos en lo deportivo, sus características señas de identidad?

Las señas de identidad van con el escudo y con la idiosincrasia de las personas. RC Celta siempre ha transmitido serenidad y honradez porque sus dirigentes y trabajadores pueden presumir de ello. Estamos ante el reto de no dejar de crecer como club sin despreciar las circunstancias que vivimos. Ojalá en un futuro estemos en la máxima categoría pero con los recursos y el respaldo económico que un proyecto necesita para ser sólido. Mientras eso sucede, haremos nuestro trabajo en el que pensamos que honestamente, es nuestra ubicación adecuada actualmente.

Nos gustaría cambiar de tercio, pero desgraciadamente el del Real Club Celta no es el único escenario protagonizado por inconvenientes de índole extradeportivo. Otros equipos han corrido incluso peor suerte. ¿Tan precaria es la situación del baloncesto femenino? ¿Faltan recursos presupuestarios, apoyo y seguimiento mediático, o ambas?

Es duro pensar que ni Valencia ni Zaragoza ni Vigo ni Mallorca tienen baloncesto femenino en la máxima categoría. Pero siempre hay un origen de esta situación. Son muchos años en baloncesto femenino viendo proyectos de muy corto recorrido, muy ambiciosos pero sin garantías económicas de futuro ni una base sólida. Es como si en algunos lugares los árboles no dejaran ver el bosque. La realidad actual es la que es, pero es cierto que precisamos una reflexión conjunta en muchos aspectos para decidir los mecanismos y el camino para que la liga vuelva al nivel que tuvo hace 7-8 años. Y no sólo es el dinero. Quien lo tiene, realmente no se preocupa de mucho más; pero son los menos. El resto pelea por continuar con un hilo de vida de la manera que sea. Y eso al final pasa factura.

Claro que, semejante problemática no sólo ha hecho mella en el desarrollo de Liga Femenina y Liga Femenina 2, sino en la composición de los equipos, pues muchas de nuestras mejores jugadoras han emigrado en busca de mejores contratos. ¿Podemos sacar pecho de este éxodo masivo o, coloquialmente hablando, deberíamos hacérnoslo mirar?

No debemos dramatizar. España fue una de las ligas más potentes porque económica y competitivamente era un lugar ideal para las jugadoras de primer nivel. Ahora le toca a otros. Cada profesional busca sus mejores condiciones de trabajo y en España debemos pelear ahora por tener las mejores competiciones posibles para la gente que quiere seguir compitiendo aquí. Son tan respetables y tienen tanto derecho como las que han emigrado. Por eso debemos luchar todos.

Mójate. ¿Será esta la Liga Femenina más abierta de los últimos años, o vuelve a estar predestinada a un reducido grupo de aspirantes entre los que destacan un remozado Perfumerías Avenida, y el rejuvenecido proyecto de Rivas Ecópolis, con tu colega Miguel Méndez a la cabeza? ¿Tendrá algún otro equipo la oportunidad de dar la campanada?

Todo lo que no sea una final o una candidatura conjunta de ambos a ganar Liga y Copa de la Reina, sería ilógico. Están obligados realmente. Son equipos largos, bien armados y además con un respeto en el concierto internacional. Pero esto es deporte y siempre es loable el esfuerzo de los nueve clubes restantes por estar en la máxima competición construyendo equipos acorde a sus posibilidades y llegar al final del camino. Eso tiene tanto valor como un título. Por tanto, todos merecen mi reconocimiento.

¿Te atreves, para concluir, a animar, empujar, y reanimar a los aficionados a seguir disfrutando de todo el baloncesto femenino aun a pesar del profundo debilitamiento y del escaso seguimiento mediático que sufre, o sufrimos actualmente?

Podría decir lo que en los noventa y en los años dos mil decía cada vez que me lo requerían sobre el baloncesto femenino español. No es necesario. Tenemos un pequeño grupo de incondicionales por esta disciplina que vibran y disfrutan por esta especialidad. Lo prioritario es que ese grupo se mantenga y sea capaz de contagiar a una persona de su entorno. Ver más gente en cada pabellón sería la muestra de que, a lo que aspiramos, no es una utopía. Ojala algún día lo consigamos.

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