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Conociendo a… Helena Boada

Helena Boada Xairo, nació el 17 de marzo de 1987, en Barcelona. Estudiante de Ingeniería Industrial en la Universitat Politécnica de Catalunya presentará este año su proyecto de final de carrera en Eslovenia, donde se encuentra en la actualidad de Erasmus. Precisamente estos, sus estudios, han sido la causa que la han mantenido fuera de las canchas el pasado año.

Helena Boada

Sus inicios distan mucho de ser los de la típica niña que soñaba con imitar a sus ídolos del baloncesto. Y es que Helena tenía otra debilidad por aquel entonces: El tenis. A este deporte empezaría a jugar cuando todavía la raqueta era más grande que ella. Sus ídolos eran André Agassi, del que aún guarda un póster en algún cajón y Álex Corretja, al que tuvo la oportunidad de conocer en una ocasión en su infancia.

De hecho, su llegada al mundo del baloncesto fue fortuita y mucho tuvo que ver una de sus amigas. Así recuerda ella su primera toma de contacto en una cancha de baloncesto: «Cuando tenía 12 años mi mejor amiga de entonces jugaba al baloncesto y un día en uno de sus entrenos de final de temporada fui a verla entrenar. El entrenador vio una niña de 12 años mirando embobada desde las gradas como los niños botaban la pelota, corrían, reían, se lo pasaban de maravilla participando en cada ejercicio… pero lo que más maravillaba a esa niña era que los niños celebraban las canastas de sus compañeros como si fueran ellos mismos los que hubieran sumado dos puntos más al marcador o animaban a los compañeros después de una mala acción un mal tiro o un mal pase. Supongo que el entrenador de mi amiga vio reflejado todo eso en mi expresión y me invitó a unirme a ellos en el entreno».

A partir de aquí comenzaría una etapa de formación de la que Helena guarda muy buenos recuerdos de estos inicios. Si bien asegura que no eran ni las más atléticas ni las mejores, lo importante para ella es que disfrutaban con este deporte día a día.  Con todo ello no es de extrañar que asegure que sigue disfrutando del baloncesto, un deporte que la sigue maravillando 13 años después de que empezara a jugar.

Sus coqueteos con la moda

Pero Helena no solo ha disfrutado con el baloncesto. Siendo una adolescente hizo algunos trabajos como modelo, algo que ya ha dejado a un lado pero de lo que tiene muy buenos recuerdos y como muchas veces ocurre en este mundo su llegada al mundo de la moda fue accidental.

«Empecé en el mundo de la moda un poco por accidente. Tenía una amiga que estaba apuntada en una Agencia de Moda. Un verano hablando me dijo que pronto tenía que ir a la Agencia para renovar sus fotos. Como estábamos muy unidas y siempre que podíamos íbamos a todas partes juntas, decidí acompañarla. Cuando llegamos a la agencia y mi amiga acabó con sus fotos, los de la agencia me preguntaron si quería hacerme fotos y registrarme y acepté. Pasaron los días y los meses, hasta que casi después de un año, mi padre me dijo que habían llamado de la agencia de modelos para ir a un casting. Yo que casi me había olvidado de que estaba apuntada en su agencia, le pregunté a mi padre que como era posible que después de un año me llamaran y mi padre me confesó que no era la primera ni la segunda y puede que ni la quinta vez que me llamaban pero que nunca me lo había dicho porque no le gustaba que entrara a formar parte de ese mundo».

Y de esta manera Helena, que tan solo tenía 16 años empezó a hacer sus pinitos. «Fui a hacer ese casting recién cumplidos los 16, la Agencia de Barcelona me mandó un mes a Atenas para trabajar de modelo con otra agencia con la que estaban vinculados».

Así, poco a poco Helena se dio a conocer y trabajó de forma activa compaginando este trabajo con sus estudios y el baloncesto hasta que a partir de los 20 años ha ido poco a poco dejando esta faceta a un lado haciendo cosas más puntuales.

Entre estos trabajos que realizó Helena recuerda especialmente una anécdota que vivió en un casting para colaborar en la serie Los Serrano. ¿Acabaría formando parte de esta peculiar familia? Helena nos lo cuenta.

«Una vez me llamaron para ir a un casting en Madrid. Buscaban una chica joven para salir en la serie de Los Serrano. Mi agencia me mandó al casting y me dijeron que era muy probable que me cogieran ya que a los productores les encajaba mucho mi perfil. Así que cogí un vuelo de ida y vuelta en el mismo día y me fui con mi hermano a Madrid. Una vez en el casting me hicieron leer un guión que llevaba preparado y todo salió bien la chica me felicitó y yo toda contenta recogí mis cosas dispuesta a irme. La chica, muy sorprendida me preguntó, ¿Dónde vas, aún te queda la prueba de cantar? Creo que se me congeló la sangre al oír eso! Todos los que me conocen saben que ni canto bien ni tengo ritmo! Cuando me volvió a circular la sangre por la cabeza, me auto convencí que todos mis amigos exageraban y que no era tan mala cantante, hasta podría ser que a esa chica le gustara mi forma de cantar. Ya dispuesta a cantar delante de la cámara, la chica me preguntó si había traído alguna base o instrumento para acompañar. Y yo toda seria le dije que no era necesario que cantaba a «capella». Los ojos de la chica se iluminaron, creo que de esperanza y admiración, supongo que pensó que era un fenómeno cantando… Bien, todo estaba preparado, era mi hora de cantar y… nada, no podía recordar ninguna canción, tenia la mente en blanco… qué horror! La chica me animó varias veces a empezar, insistió en que la cámara estaba lista. Con tanta prisa y presión, empecé a cantar en voz alta la primera canción que pude recordar. Cuando llevaba algún rato cantando me di cuenta que estaba cantando la canción de Pocahontas, la canción se llama Colores en el viento, esa que dice «Te crees que es tuyo todo lo que pisas/Te adueñas de la tierra que tú ves (…)» Por los que no saben cuál es, es la canción con más agudos y graves que he escuchado nunca!! La sonrisa gigante de la chica se iba modificando por momentos hasta convertirse su cara en un auténtico poema.

Creo que no es necesario contar cómo acaba la historia… solo decir que la chica se quedó sin palabras, apenas era capaz de articular, y claro está que no porque se quedó maravillada, ¿o es que alguien me ha visto en Los Serrano?»

Pero durante esta etapa y posteriores, Boada siguió paralelamente su formación y crecimiento como jugadora en Olesa hasta la temporada 2003-2004 en la que fichó por el CB Cornellá. Jugó la Final a 4 de Cataluña donde se clasificó en tercer lugar y disputó su mejor partido -anotó 22 puntos- frente al FC Barcelona de Silvia Domínguez.

Como junior de segundo año acabó subcampeona del Campeonato de Cataluña y séptima en el Campeonato de España promediando 17 puntos y 4,3 recuperaciones por partido y siendo nombrada en el segundo quinteto ideal de la competición.

Concluida su etapa junior, regresa a Olesa para jugar en Liga Femenina 2. Debutó disputando 22 minutos de media por partido para anotar 8,2 puntos. Ya en su segundo año promedió 8,1 puntos en 24 minutos por encuentro, siendo vital su aportación para el ascenso de la entidad a la máxima categoría del baloncesto nacional. Helena formó parte esa campaña de la preselección española U20.

Llegada a la Liga Femenina

El debut en Liga Femenina con el equipo de toda su vida fue literalmente cumplir su sueño. No fue fácil, ya que era una rookie y compaginaba el baloncesto con los estudios en la Universidad, pero esa temporada se demostró a sí misma que podía jugar en la élite del baloncesto femenino y aportar cosas al equipo, no solo formarse. Echando la vista atrás recuerda, «en mi primer partido, recuerdo estar en el banquillo y pensar, ¿qué hago yo aquí?». Nada más lejos de la realidad, a pesar del salto de categoría y la competitividad de la misma, fue un año ilusionante donde el equipo se clasificó para los playoffs. Helena muestra gratitud por la confianza depositada en ella, «El equipo me dio más a mí que yo a él y por ello estoy muy agradecida a mis ex compañeras». En su estreno disputó un total de 25 partidos, promediando 5,3 puntos.

En la temporada 2008-09, el club conquista la Liga Catalana, logra una plaza jugar competición europea y tiene una brillante actuación en la Copa de la Reina llegando a semifinales. En los playoffs por el título, Boada demuestra su mejoría con 12,5 puntos (72% en tiros de campo) y 14,5 de valoración en 26 minutos. Además, firmó el mejor partido de su carrera frente a Hondarribia Irún, partido que valía una plaza en Europa y que remontó Olesa tras ir 15 abajo. En 26 minutos anotó 18 puntos para acabar con 24 de valoración.

Su último año en Olesa fue el mejor en cuanto a promedios 8,2 puntos, 2,3 rebotes y 3 faltas recibidas en 23 minutos por encuentro, además volvió a ganar la Liga Catalana siendo clave con 14 puntos en 19 minutos.

La recompensa al trabajo le llegó con la convocatoria de la selección absoluta, hecho que no se le había pasado por la cabeza, «cuando me llamaron lo primero que pensé fue, ¿es una broma no?»

Su afán desde la formación se veía recompensado de la mejor manera y así lo valora: «La experiencia fue bonita, pero sobretodo gratificante porque de alguna manera es un premio al buen trabajo no sólo del último año con el Olesa».

Tras toda una vida en casa, tomó la difícil decisión de irse de Olesa para jugar en el Obenasa. No sólo por todas las personas que dejaba atrás, a eso se le añadía su Universidad, situada en Terrassa. Esto significaba no poder asistir a clases, solamente presentarse a los exámenes y estudiar por su cuenta. Las dudas y miedos sobre qué le depararía su primera experiencia lejos de los suyos se despejaron al pisar Pamplona, y conocer el entorno. «La gente que rodea a ese club y esa ciudad es magnífica, me arroparon desde el primer día, como si fueran mi familia». En el plano deportivo no fue un buen año ya que el equipo descendió, pero se queda con lo positivo, «humanamente me llenó en todos los sentidos», finaliza.

Antes de emprender viaje a Turquía, Helena se proclamó Campeona de la Copa Federación tras derrotar en semifinales al Joventut Les Corts y en la final al C.B.Cornellà, siendo además la MVP con 25 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperaciones y 5 faltas recibidas.

Helena en su etapa en Olesa

Momentos Inolvidables

Debut en LF1.

«Fue literalmente cumplir mi sueño. Ese año fue sorprendente e ilusionante. Fue un año para demostrarme a mí misma que podía estar en LF1 y aportar cosas al equipo, no solo formarme».

Vuelta a Olesa (Jugando con el Obenasa Navarra).

«Ha sido, sin lugar a dudas, el partido más emotivo de mi carrera. Jugar como visitante en la cancha donde te has formado y crecido, no es nada fácil. El recibimiento fue asombroso. Esperaba un buen recibimiento, pero nada parecido a lo que me encontré. En la grada estaban mis amigos de toda la vida, los de la universidad, prácticamente toda mi familia (tíos, primos, abuelos, padres, mi hermano y mi novio), gente muy próxima y a la que hacía tiempo que no veía, toda la gente que forma el club con la que siempre he tenido buena relación y Joana Grau, que hizo que el partido aún fuera más emotivo, y eso que jugaba el Barça partido de Champions. Por otro lado, Las ‘Mames’, a las que echo mucho de menos, me hicieron una pancarta y un pequeño homenaje antes de empezar el partido por mi trayectoria en el club, lo que agradezco de todo corazón».

La final de París (Donde el Barça consiguió la Euroliga).

«Fue increíble, emocionante, sentí mucha felicidad por los jugadores y porque soy del Barça, fue una felicidad doble. Habiendo perdido la pasada Euroliga en Berlín, y sabiendo lo que habían trabajado todos los jugadores para conseguir ese título, lloré de alegría!».

Helena en la final de la Euroliga en París

«Pensar en baloncesto, es pensar en Olesa»

«En Olesa no es solo que haya vivido mis mejores años, sino que si pienso en mí como jugadora de baloncesto inevitablemente pienso en Olesa y todo lo que lo rodea». Me quedo con cada persona que ha pasado por el club, desde compañeras de equipo, pasando por el encargado de abrir y cerrar el pabellón, la mujer del bar, todos los entrenadores, el staff técnico, Las Mamas, amigos del club que también juegan, nuestro querido speaker (toda su vida dedicada al club), a la directiva… hasta las jugadoras y jugadores más pequeños que nos miran con admiración. Olesa es un club familiar donde todos nos conocemos, nos vemos constantemente por la calle, incluso compartimos cafés de estos inesperados».

Sin perder el contacto con las canchas ya en Turquía se ha entrenado con la Istanbul University. Reconoce que «he echado de menos competir pero no me arrepiento para nada». El hecho de que su pareja fichara por el Galatasaray «me dio coraje para dejar el baloncesto en un segundo término disfrutando de esta manera de ser una estudiante universitaria más». Helena ha realizado un Erasmus en una de las mejores universidades de Estambul. Su experiencia en tierras turcas la valora positivamente, «la ciudad está llena de magia, vistas al mar desde cualquier lado, buena comida, fiesta, amantes del deporte, es una ciudad en crecimiento donde la gente intenta complacerte en todo lo que les pidas. Pide la luna y puede que te la traigan», finaliza.

Sus planes de futuro recientemente pasan por presentar el proyecto final de carrera en Eslovenia ya que le han extendido el Erasmus. La prioridad para ella es clara «si jugar a baloncesto es compatible con mis estudios perfecto, si no seguiré entrenando sin comprometerme con un equipo para fichar». Pero ese compromiso ha llegado y la próxima temporada vestirá la camiseta del Domzale, equipo esloveno que juega en primera. Las pistas eslovenas disfrutarán de la magia de Helena Boada.

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