Dos derrotas que pueden marcar un momento

Quedan solo cinco segundos para acabar el partido por excelencia del baloncesto universitario y una de las rivalidades históricas más fuertes del panorama deportivo. Austin Rivers conduce el balón, defendido por Harrison Barnes. Ambos habían mantenido un duelo muy bonito durante todo el encuentro, y ahora tocaba decidir quien saldría vencedor. Mason Plumlee sube al bloqueo, Barnes cambia de defensa y Rivers se queda defendido por Tyler Zeller, mientras que Harrison se empareja con Andre Dawkins, principal opción de lanzamiento para esta acción. Con tres segundos por delante, Rivers encara, retrocede unos pasos, hay dos puntos de diferencia, puede optar por romper a su defensor por velocidad, pues Zeller es el pívot de North Carolina, o bien un lanzamiento exterior. Los segundos parecen horas, Seth Curry grita desde la banda, el tiempo se acaba, hay que hacer algo con ese balón. El resto ha pasado ya a la historia de la competición y a los mejores recuerdos de la afición de los Blue Devils.

“Cuando el balón entró, mi corazón dio un salto. Fué la mejor sensación que he tenido en mi vida” declaraba un orgulloso Austin Rivers, y es que el hijo de Doc Rivers había tenido el mejor encuentro de su corta carrera universitaria frente a los eternos rivales, en campo contrario y frente a un ambiente hostil a pesar de los ánimos de sus padres, que le vieron atentamente desde la grada. Acabó con 29 puntos, y un 6/10 en tiros de tres puntos. Hasta 14 anotaría Duke. A pesar de esta última acción, donde se recriminó posteriormente que Tyler Zeller esperase tan atrás a su par, de no ser por su excelente primera mitad, North Carolina se hubiese ido complétamente del partido. Un apretado 85-84 que define lo que fué el partido, y es que Duke consiguó una temprana renta de siete puntos, que perdió al poco de acabar la primera mitad, y de la mano de Harrison Barnes y un buen momento de Kendall Marshall consiguieron irse de doce en el marcador. Los problemas de faltas locales y el retorno del acierto exterior de los visitantes hicieron el resto. Seth Curry, con un 4/8 en lanzamiento exterior y triples providenciales fué otro de los destacados del partido junto a un batallador Mason Plumlee que se fué a dobles dígitos reboteadores.

Pero solo un día después, otra derrota sacude los rankings. Murray State, la actual invicta de la nación, perdió su primer encuentro y por lo tanto, ese privilegio que mantenía tras la derrota de Syracuse ante Notre Dame. Los culpables fueron sus compañeros de conferencia, Tennessee State, quienes remontaron la diferencia de siete puntos de desventaja que tenían al final de la primera mitad y hicieron inútiles los 31 puntos de Isaiah Canaan. Los Racers habian ascendido hasta la séptima posición del Ranking nacional gracias a esta racha de victorias que se ha quedado en 23 finalmente, y ahora habrá que ver las variaciones que se producen en cuanto al orden de los equipos en el Rankings por que estas dos derrotas han marcado un momento dentro de la competición.

TSU Tigers

Tennessee State celebra la victoria frente a Murray State | tsutigers.com

Por que las cosas se pueden revolver bastante después de estos últimos dias. Kansas decidió ponerle más acción a la competición ganando en campo de Baylor con un espectacular Jeff Withey. Más de 20 scouts de 17 equipos diferentes asistieron a ese encuentro para ver a Thomas Robinson por parte visitante y al dúo Perry Jones III y Quincy Miller de Baylor, pero tuvieron que ser los secundarios los que diesen la cara. Los Jayhawks, con un equipo muy limitado, y trabajando con una base de jugadores modesta, está con un 19-5, y es que Bill Self está sacando petróleo de los escasos recursos con los que cuenta este año. A punto estuvo Georgetown de provocar más cambios, pero no pudo vencer a Syracuse a pesar de que los Orange tuvieron que llevar a los Hoyas a la prórroga para poder vencerles.

¡Cuéntaselo a tus amigos!

    Sobre Iván Ortiz