Sé que en esta ocasión me voy a desviar del tema que he tratado hasta ahora, la NBA. Entiendo que quizás la problemática que voy a tratar en el artículo de hoy está algo desubicada. En cualquier caso, lo haré, porque no puedo pasar por alto lo que viví el pasado domingo en el Palacio de los Deportes de San Pablo de Sevilla. Y, por desgracia, no me refiero al extraordinario partido que tuve la oportunidad de vivir en directo. A nivel de emoción, pocos partidos ACB recuerdo tan vibrantes en mi vida, claro que aún soy bastante joven. Por desgracia, como digo, no voy a hablar de eso.
Lo que me tiene hoy por aquí es el eterno dilema de los horarios que provocó, al menos eso es lo que todo el mundo ha entendido, el insultante desplante de Fotis Katsikaris en rueda de prensa. Hace tiempo que la hora de los partidos viene siendo un verdadero quebradero de cabeza bastante incómodo para la ACB. Ante todo, decir que la gesta que logró el Grescap Bizkaia el domingo en San Pablo es una victoria épica con todas las letras bordadas en oro. Menos de 48 horas después de jugar contra el CSKA el segundo partido de los cuartos de final de Euroliga, el equipo vasco tiene la fuerza y la garra suficiente para ganarle el choque a un rival directo en la lucha por los Playoffs en la segunda prórroga. Con el paso del tiempo seremos todos realmente conscientes de lo que logró el conjunto bilbaíno. Pero, lo más lógico, hubiera sido una derrota de los visitantes mor de un calendario que cada año muestra más incoherencias y está peor montado.
El partido se tenía que haber aplazado, no cabe la menor duda. O bien adelantarlo, o bien retrasarlo, pero por suerte (ya que el Grescap Bizkaia está en cuartos de la máxima competición continental) el domingo era una fecha inoportuna. En Bilbao, el cambio de día para el choque se pide, pero no con la suficiente antelación y esa es la interrogante que a mí me salta. Según la normativa ACB, la modificación de los partidos hay que pedirla con un mes de antelación o, en su defecto, 15 días antes llegando a un acuerdo con el club rival. Pero eso, salvo que haya algo que se me escape de las manos, no se hace. No tengo la menor duda de que si los de negro piden a Banca Cívica trasladar de fecha el partido 15 días antes, los sevillanos habrían colaborado de la mejor manera posible, porque ellos fueron los primeros en sufrir el calendario mal estructurado teniendo que jugar jornadas ACB un domingo y el mismo martes jornada de Eurocup durante la temporada pasada.

El Grescap Bizkaia fue todo corazón y se llevó el mejor partido de la temporada l ACB Photo/Tolo Parra
¿Soluciones? Se me ocurren dos a bote pronto. La primera es que la Euroliga ponga todos sus partidos de cuartos de final el mismo día y así puedan jugar martes y jueves los dos primeros choques de la eliminatoria sin tener que hacerlo un viernes, con la jornada de liga correspondiente a cada país de inmediato. También podría plantearse un cambio en el formato de esta ronda reduciendo el número de partidos a 3, o bien con el típico sistema de ida y vuelta. Son menos partidos, menos conflictos de horarios. ¿Cuál es el problema? Que aquí entran en juego los patrocinadores, que al fin y al cabo son los que mandan, y esos otros formatos son una pérdida económica importante pues son menos enfrentamientos. Estamos ante la pescadilla que se muerde la cola pero que puede desenredarse si cada parte quisiera mirar con algo más de empatía a la otra.
La ACB quizás debería ser más flexible con la normativa, pero no nos podemos olvidar que un partido no se organiza así como así. Este año casi ningún equipo puede quejarse en cuestión de aplazamientos porque, comparado con otros anteriores, se están haciendo bastantes cambios. Y eso es algo por lo que el propio Banca Cívica, que se ve envuelto en un asunto en el que es un puro espectador, bien podría quejarse. Hace dos temporadas, el feudo cajista no estaba disponible para jugar el partido. Se solicitó jugar ese mismo lunes y le fue denegado. La consecuencia fue que el club tuvo que gastarse alrededor de 90.000 euros para organizar el partido en la cercana localidad de Dos Hermanas.
No es la primera vez que el Grescap Bizkaia solicita un cambio de fecha para un partido esta temporada. Todo viene del “mero” hecho de jugar Euroliga. Disfrutar de la máxima competición de clubes en Europa tiene sus exigencias, y entre ellas tiene un calendario – que, como he dicho anteriormente, es más que mejorable – que limita los días de descanso y la preparación de los partidos. Pero, estoy seguro, que nadie del entorno del club cambiaría tener estas dos últimas cosas y no jugar Euroliga. Jugar con los más grandes requiere grandes esfuerzos, y ahí radica el gran mérito de equipos no tan grandes como el Grescap Bizkaia, capaz de meterse entre los ocho mejores equipos del continente.
Más allá de toda esta problemática, lo que realmente me enerva es la actitud del señor Fotis Katsikaris en la sala de prensa el pasado domingo. El técnico griego entra en la sala, se sienta y dice lo siguiente: “Sólo vengo para felicitar a mis jugadores. Son muy grandes”. Acto seguido, se levanta y enfila el pasillo para salir de la sala de prensa. Todos allí nos quedamos anonadados porque no entendemos nada de lo ocurrido y el compañero Javi Romo, de Planeta Deporte, pide explicaciones alegando que la prensa tanto sevillana como bilbaína no tiene culpa alguna en los horarios. El señor Fotis Katsikaris no entra en razón y, lo que más me llama la atención, el jefe de prensa se pone de su parte dando a entender que Banca Cívica tiene la culpa de todo esto.
Ni el Banca Cívica ni los periodistas tenemos culpa de que el partido no se aplazara. Ninguno de los dos tenemos autoridad como para manejar la organización de la ACB por lo que la forma de protesta elegida por el Grescap Bizkaia me parece la más errónea y desafortunada posible. El señor Fotis Katsikaris se equivocó completamente al actuar de esa manera y fue un insulto hacia todos los medios de comunicación, tanto sevillanos como bilbaínos, insisto. Su insultante actitud le privó de recibir muchísimos elogios por la gesta de su equipo, porque en aquella sala de prensa los allí presentes no teníamos otro tema de conversación que engrandecer lo realizado por el equipo vasco que fue digno, muy digno de admirar. Y lo que es peor, le privó de rajar como debería haber hecho y que aquello tuviera la difusión que él seguramente habría querido. Si hubiera perdido, no me cabe la menor duda de que lo habría hecho. Lo único que ha conseguido es que en vez de hablar de los horarios se hable del irrespetuoso desplante ante la prensa. El señor Fotis Katsikaris tiró por tierra la gran imagen dada por su equipo con esa pataleta inoportuna en lugar y momento.
El señor Fotis Katsikaris me parece un gran entrenador, y me atrevería a decir que es uno de los más infravalorados hasta ahora. Pero eso no le exime de la responsabilidad del error que cometió con esa decisión. Si, como él dijo en aquella sala de prensa, no era por nosotros (los periodistas), yo me pregunto por qué nos “castiga” a los que estábamos allí para analizar un auténtico partidazo con él. Se deben respetar todas las opiniones, pero creo que su decisión sólo se puede defender desde un apoyo demasiado cegado a los colores del equipo. Estoy seguro de que si hubiera sido al revés, el entorno del Grescap Bizkaia estaría muy molesto y se sentiría bastante indignado. Como bien dijo Plaza, él también ha tenido conflictos de horarios y no por ello ha dejado de asistir a una rueda de prensa. No hay motivos. Sólo puedo esperar que a quien corresponda tome buena nota de lo sucedido, aplique las acciones que tenga que tomar y que las partes implicadas reconozcan su error.
En definitiva, la problemática de los horarios es conocida por todos. Sabemos que desde unos años atrás hasta ahora algo falla y hay posibilidades de corregir ese error. Por desgracia, me temo que nada va a cambiar y así seguirá el año que viene. En cuanto al señor Fotis Katsikaris, espero que no vuelva a cometer este error porque estoy completamente seguro de que a él no le gustaría que la prensa se levantara y se marchara de la rueda de prensa en una comparecencia suya. Quizás haya que plantearse esta posibilidad para lo próxima vez.


