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La vida en la NCAA

Cuando terminan su etapa junior muchas jugadoras españolas deciden irse a Estados Unidos a jugar la NCAA para poder compaginar sus estudios con el baloncesto. Mientras están allí seguimos sus partidos para ver los números que han hecho, pero… ¿cómo es su vida allí? En esta entrevista hemos querido saber como viven al otro lado del charco, como van cambiando según van pasando las temporadas allí aunque todas pasaron por los mismos miedos. Hemos hablado con Ana Carlota Faussurier que afronta su tercer año en Estados Unidos y que ha cambiado las Arkansas Razorbacks por las Drury Panthers, Rebeca Navarro de RMU Colonials que está en su segundo año y con Helena Orts que afronta su primer año allí y juega con Fairfield Stags.

Ana Carlota, Rebeca y Helena - Fotos: drurypanthers.com/rmucolonials.com/fairfieldstags.com

Ana Carlota, Rebeca y Helena – Fotos: drurypanthers.com/rmucolonials.com/fairfieldstags.com

El cambio del instituto a la universidad siempre es algo que genera miedos y dudas, pero si a eso le añadimos que también te cambias de país ¿qué se te pasaba por la cabeza cuando estabas en el avión rumbo a tu universidad por primera vez?

A.F: La verdad es que estaba un poco enfadada porque en mi sitio los auriculares no funcionaban, así que me pase 9 horas en el avión sin poder oír las pelis (risas). Respecto a lo que me esperaba cuando llegase a la universidad, estaba muy nerviosa. No hacía otra cosa que pensar en lo que iba a decir en cada momento, en cada situación, para no meter la pata. Lo gracioso es que al final no dije nada de lo que había pensado.

R.N: La verdad es que lo que estaba pensando en el avión era que estaba un poco loca porque mi nivel de inglés era regular para empezar una carrera, y no sabía si me podría entender para llevar una vida normal. Además era la primera vez que viajaba a un país extranjero sola y tampoco estaba segura de cómo me iba a desenvolver. Por otro lado estaba nerviosa porque era una aventura pero me tranquilizaba saber que Judith Solé, mi amiga, estaba allí esperándome porque había llegado un día antes. Tenía una cara conocida a la que saludar cuando llegase. En el apartado de tener que hacer las cosas por mi misma me preocupaba poco porque para mi no era la primera vez que vivía sola. Mi último año estuve jugando en canarias, viviendo sola, por eso sabía que estar lejos de mi familia sería como la continuación del año anterior donde skype era nuestra forma de comunicarnos y poder vernos.

H.O: Días antes de subirme al avión pensaba que me pasaría las ocho horas de vuelo llorando. Pero no fue así, me las pase mirando películas y leyendo algunas cartas de mi familia y amigos. Tengo que reconocer que algunas lágrimas cayeron pero todos los escritos me dieron muchas fuerzas para emprender este viaje con ilusión y ganas.

Una vez que llegas allí ¿cómo fue tu primer contacto con tus compañeras de equipo y cuerpo técnico?

A.F: Al llegar mi entrenadora me recogió en el aeropuerto y recuerdo que todo el camino desde el aeropuerto hasta mi apartamento no me enteré de nada de lo que me decía de lo nerviosa que estaba. A mis compañeras no las conocí hasta el día siguiente, recuerdo que seguía muy nerviosa pero aun así todas fueron muy amables y me recibieron todas con una sonrisa.

R.N: Pues cuando llegué y conseguí situarme en el aeropuerto y coger las maletas , una de las assistant coach me recogió y también estaba Judith, que me puso al corriente de como habían sido sus dos días allí, también intenté empezar a hablar en inglés con mi coach, creo que me entendió bien con nervios y todo. Luego me llevaron a mi college, Robert Morris University, para conocer mi habitación, dejar las cosas y encontrarme a mi compañera de habitación que era una jugadora del equipo que se llama Janee. Más tarde me presentaron al resto del equipo. El primer contacto con todas ellas fue muy bueno porque al ser muchas internacionales fue todo mucho más fácil.

H.O: También a mi me recogió mi entrenadora en el aeropuerto y me llevó a la universidad. Una vez ahí, fuimos al pabellón donde mis compañeras estaban entrenando. Cuando entré, vinieron todas corriendo a saludarme. Algunas de ellas ya las conocía de cuando visité la universidad y otras me habían agregado al Facebook y con alguna había hablado previamente. Luego fui a instalarme en mi habitación y dos de mis compañeras me vinieron a recoger para ir a cenar con las del equipo. Desde el principio tuve buenas sensaciones y fueron super agradables conmigo, pero al llegar a la habitación después de cenar y ver una habitación desconocida y vacía me vinieron muchas ganas de llorar, pero luego vino mi “roommate” y entablamos una conversación toda la tarde y me distrajo un poco.

Una vez pasado el primer año lleno de novedades, de acostumbrarse al idioma y a sus costumbres ¿cambian mucho las cosas?

A.F: la verdad es que si, una vez pasas la barrera del idioma y te acostumbras a la vida de aquí (que nunca hay tiempo de comer al medio día…) todo es mucho más fácil, y disfrutas de todo mucho más.

R.N: Como dice una de mi equipo, después del primer año, “the hole game change”, es decir que es muy diferente el primer año que el segundo. Lo primero es que cuando vuelves el segundo año ves a los amigos que hiciste el primer año, tu nivel de inglés es mejor lo que hace que sea más fácil comunicarte con los demás y además tienes la posibilidad de hacer nuevos amigos. Mucha gente ya nos conoce por ser jugadoras del equipo de baloncesto y entre unas cosas y otras también intentan hablar más contigo. Otro aspecto importante es que ya conoces el campus, como desenvolverte, las clases, los horarios, las comidas, el equipo, todas las normas, como son los entrenadores y como debes actuar en cada circunstancia, ya te has acostumbrado a no ver a tu familia durante un largo periodo de tiempo porque ya lo hiciste el primer año y “sigues adelante”… pero hay una cosa a la que me es imposible acostumbrarme de un año a otro y es al frio que hace en Pittsburgh, ya que en algún momento durante el invierno pasado llegamos a estar a -23 grados, y las previsiones para este año son peores, dicen que hará más frio.

En tu caso Helena, es después de tu primer mes allí.

Si hay muchas cosas distintas. Algunas cosas me gustan más, pero otras veces echo de menos nuestras costumbres. Ellos me las enseñan y me hacen verlas desde otra perspectiva, a la vez que yo les explico las nuestras y se interesan.

Helena Orts con la selección - Foto: FIBA/Viktor Rébay

Helena Orts con la selección – Foto: FIBA Europe/Viktor Rébay

Rebeca, tu compartes vestuario con otra jugadora española que está en su segundo año como tú, Judith Solé ¿es todo más fácil cuando tienes el apoyo de alguien de tu mismo país?

Sí, es verdad que estar con alguien que te entiende como es Judith, que nos conocíamos de la selección española, pero sin estar en el día a día como aquí. Debo decir que ha sido un apoyo fundamental en mi “freshman year”, y lo sigue siendo ahora, porque todo lo nuevo lo aprendes con una persona que habla el mismo idioma que tú, que te conoce bien y todo se te hace más fácil. Nos apoyamos mucho y si alguna de las dos no se entera de algo le pregunta a la otra, cuentas con ella para todo porque está en la misma situación que tu. Nos apoyamos la una en la otra todos los días, y cuando tenemos un entrenamiento duro o un mal día, lo resolvemos compartiéndolo y es como si alguien de tu familia estuviese aquí contigo.

En vuestro equipo sois las únicas españolas ¿se siente más la “morriña” sin tener a tu lado a alguien que hable tu mismo idioma?

A.F: Bueno, admito que ser la única española es duro a veces… pero también tiene sus ventajas. Es algo difícil de explicar pero es como que yo soy «la diferente» y las demás me apoyan. Además siempre que tienen preguntas sobre Europa o España soy la persona a la que acuden y eso me hace sentir bien.

H.O: En mi equipo soy la única española. Y tienes esos momentos de morriña, pero también es uno de los motivos por los que elegí esta universidad. Quería inmersión 100%. Pero aun así sigo hablando con mis amigos de España y he conocido algunos estudiantes internacionales que practican otros deportes que también hablan español. Así que puedo decir que a veces tengo ese “descanso”.

De las tres entrevistadas, Ana tú eres la única que ha cambiado de Universidad este verano y además de división, en tu día a día ¿qué diferencias hay de la División I a la II?

En la pretemporada no hay ninguna diferencia entre División I y División II. Las pretemporadas son súperduras en ambas divisiones. Drury University, mi equipo, fue elegida la Nº3 en el Ranking nacional pre-season de la NCAA Div.II, jugamos en una Conference de las mas fuerte (GLVC) y me han dicho que es una liga muy competitiva. El día a día es igual: físicos… clases… entrenos… partidos… y más clases…En mi caso ir a un Div. II fue para poder jugar el mismo año del “transfer” y no estar un año sin jugar.

Ana Carlota Faussurier con las Drury - Foto: drurypanthers.com

Ana Carlota Faussurier con las Drury – Foto: drurypanthers.com

Estáis a muchos km de distancia pero tanto en España como en las selecciones tenéis amigas que están jugando al baloncesto ¿seguís las competiciones nacionales?

A.F: Además de estar lejos hay un cambio horario que es bastante grande, en mi caso son 7 horas de diferencia. Lo que hace más difícil que pueda seguir las competiciones. Pero aun así, intento estar en contacto con mis amigas y gracias a la tecnología es fácil ver los resultados, resúmenes y videos aunque no sea en directo.

R.N: Sí, por supuesto conozco a muchas de las chicas con las que he jugado en los diferentes clubes (Celta, Stadium, Avenida, Gran Canaria) o he compartido selección con España y aunque por ejemplo este verano no me llamaron a la concentración y me fui imposible verlas y compartir esos días juntas, sigo en contacto con casi todas y veo lo que hacen en los equipos que juegan tanto en España como las que como yo, están en Estados Unidos. Si puedo intento ver algún partido de la Liga española pero los horarios son complicados.

H.O: Sí, siempre me intereso por los resultados y si tengo la oportunidad de ver el partido, lo busco para verlo. Durante el Mundial de Turquía nos juntamos algunas de mi equipo y yo para ver la final Estados Unidos- España y fue muy divertido.

Imagino que los primeros días cuando llegáis allí son duros, ¿en algún momento en todo este tiempo se os ha pasado por la cabeza tirar la toalla y volver a España?

A.F: Los primeros días y los primeros meses son los más duros. Luego todo se hace más fácil. Aunque luego siempre hay momentos en los que te gustaría estar más cerca de casa. Por ejemplo cuando vienen todos los padres de mis compañeras a ver los partidos, a una cena o en navidad… ya que yo no voy a casa en esas fechas. El tirar la toalla es algo drástico, al final los momentos duros pasan y aquí nos tratan muy bien.

R.N: Pues a ver, el primer año es muy duro en muchos aspectos porque todo es nuevo. Estas en otro país, con otra cultura, con gente que no conoces y muy lejos de tus padres. Los entrenamientos son totalmente distintos a los que estas acostumbrada. Y si soy sincera, en algún entrenamiento que dura mucho más de tres horas y en los que el esfuerzo es máximo, alguna vez por mi mente se ha pasado la idea de volver a España porque no podía más, pero ahí estaba mi equipo, que como digo yo se ha convertido en mi segunda familia aquí, apoyándome y diciéndome “Rebeca, you can do it” (Rebeca, puedes hacerlo), y después de eso sigues adelante, porque si las demás pueden, ¿por qué tú no? Y al final, merece la pena intentarlo y conseguirlo.

H.O: Jajajajaja buena pregunta. Aunque ya vienes preparada para afrontar un duro proceso de integración, hay momentos en que reflexionas si has hecho lo adecuado o no al venir. Los inicios son duros pero tengo que decir que esas sensaciones se disiparon en poco tiempo. También siempre cuento con mi familia y amigos que están a mi lado y me ayudan a ser fuerte y sobretodo a ser paciente. Ahora estoy muy a gusto y no veo mis siguientes cuatro años en otro lugar que no sea en Estados Unidos. Eso sí, volviendo de vez en cuando a España para estar con los míos.

Llegáis a vuestro primer día de entrenamiento siendo novatas junto a otras jugadoras que están en vuestra misma situación y compartís vestuario con sophomores, juniors y seniors, que están en su último año. Teniendo en cuenta el respeto que os pudieran imponer todas esas jugadoras en aquel primer momento ¿cómo fue vuestro primer entrenamiento como “freshman”? ¿y el de este año?

A.F: Aquí en USA los primeros entrenos son de pretemporada (correr, físico y entrenos individual) y se nota mucho la diferencia entre las de 1º año y las “seniors”. Al principio las “freshman” casi no cogen peso para saber cómo hacer bien los ejercicios y al lado ves a una de las “seniors” con un montón de peso y asusta un poco pero poco a poco te acostumbras. Además las “seniors” y “juniors” siempre te apoyan y te dan ánimo cuando estás haciendo los ejercicios.
Ahora es mi tercer año pero soy “sophomore”, porque mi primer año fui «red-shirt» que significa que entrenaba pero no jugaba. Si hay mucho cambio, porque ahora las que ya hemos estado un año somos la referencia para las nuevas.

R.N: Lo recuerdo como si fuera ayer mismo. Mi primer entrenamiento en mi “freshman year” fue horrible, no tenía ni idea de lo que estábamos haciendo, las explicaciones del entrenador no las entendía porque las palabras que utilizaban en el campo nunca las había escuchado, y me limitaba a mirar lo que las demás hacían o a preguntarle a Judith a ver si ella se había enterado de lo que había que hacer. Te sientes como el refrán de “como un pulpo en un garaje”, no sabes que hacer, la comunicación es complicada en la pista con tus compañeras por tu inglés, y además estás destrozada físicamente porque el nivel de los entrenamientos es mucho más alto. Ahora como “sophmore” todo se lleva de otra manera. Sientes que controlas la situación, conoces los ejercicios, sabes lo que los entrenadores quieren de ti, como ejecutar las jugadas, la forma de relacionarte, y lo que te espera (risas).

H.O: El primer mes hicimos entrenamientos por posiciones con el staff y luego hacíamos “pick up” que es partido pero sin ellos. Creo que fue un muy buen inicio para empezar a conocer a mis compañeras, aprender como juegan y empezar a coger sensaciones sin sentirme presionada por el staff. Cuando empezamos los entrenamientos con todo el equipo, me sentía más cohibida y menos yo. Recuerdo que el tercer entreno fue el peor de toda mi vida. No sé por qué, pero recuerdo que estaba temblando. Pero después de eso, intenté relajarme y de ese momento he tenido buenos y malos entrenamientos pero ninguno como aquel. Cada vez iba destapando un poco de mí hasta empezar a jugar como yo sé. Desde el primer momento mis compañeras me han ayudado muchísimo en todo, me corrigen, me dan consejos, me felicitan y sobretodo, me transmiten mucha confianza. Estoy aprendiendo muchísimo de ellas no solo deportivamente sino también personalmente.
PD: También he tenido que aprender todo el vocabulario baloncestista. Al principio tenía un lio en la cabeza para recordar el nombre de las jugadas, como pasar los bloqueos…

REbeca Navarro con RMU Colonials - Foto: rmucolonials.com

REbeca Navarro con RMU Colonials – Foto: rmucolonials.com

¿Os han hecho o habéis hecho alguna novatada a las “freshman”?

A.F: La verdad es que no, se portaron muy bien conmigo. Creo que pensaron que ya tenía suficiente con el idioma y todo lo nuevo.

R.N: No nos han hecho ninguna novatada que sea destacable, ni tampoco hemos hecho. Solo que el ser de primer año te obliga a tener que sentarte en la primera fila en las charlas del entrenador o cuando hacemos el scouting, y cuando viajamos las veteranas eligen primero los mejores sitios, pero poco más.

H.O: (risas) sí, sí que me han hecho novatadas pero no las puedo explicar porque si no ya no será una sorpresa para todos aquellos que vayan a Estados Unidos a jugar.

¿Hay alguna cosa que con el paso del tiempo os siga sorprendiendo como si fuera la primera vez que lo veis?

A.F: Lo que más me ha sorprendido siempre es la implicación que tienen los americanos con los deportes, en cualquier tipo de deporte. Está claro que el futbol americano es su principal deporte, pero no dejan de lado ninguno, desde el baloncesto hasta la gimnasia o la natación.

R.N: Sí, una cosa muy curiosa que me sigue sorprendiendo con el paso del tiempo es que algunas americanas de mi equipo no utilizan nunca el cuchillo para cortar la comida, lo hacen con el tenedor, y siempre dicen que saben que somos internacionales porque utilizamos el cuchillo para cortarlo todo… es algo que siempre me sorprenderá. Y otra cosa curiosa es que no tenemos persianas en las habitaciones, cuando amanece, amanece, y eso lo he echado mucho mucho mucho de menos. Este año he tenido que poner unas cortinas que tapan la luz y aunque es un poco rollo me es útil (risas). ¡Algo tan simple como las persianas!

H.O: Cada día descubro cosas nuevas y las comparo con las que conozco. Pero si tengo que destacar alguna en concreto, esa será….! Lo positivamente locos que están todos!

Con tu universidad Robert Morris os proclamasteis la temporada pasada Campeonas de vuestra conferencia, NEC, lo que os daba acceso a la “March Madness”. Rebeca, ¿cómo se viven esos momentos en tu primer año sabiendo que muy pocas españolas habíais llegado hasta ahí?

Teniendo en cuenta que era mi primer año y que como casi todas pensaba que jugaría poco estoy muy contenta ya que tuve una media de 16 minutos jugados por partido con 5,7 puntos metidos. Además quedé como mejor porcentaje en tiros de tres del equipo, segunda de la conferencia NEC y entre las 30 mejores de todo el país. Como equipo la experiencia no se puede definir con palabras, ya que después de todo el esfuerzo del año ganamos el anillo de la Conferencia y fue increíble, recuerdo a todo el público saltando a la pista con nosotras y con el trofeo, la gente que nos apoyaba, el ambiente era increíble. Tener un trozo de red de aquel día es un recuerdo imborrable. Y luego cuando fuimos al “Big dance” y nos enfrentamos contra la segunda mejor universidad de todo el país (Notre Dame) fue una pasada. El pabellón era enorme y estaba lleno, muchos amigos y familiares vinieron a ver el partido desde Pittsburgh, y además toda su afición, gran numero de “mass media” que seguían alas Irish porque estaban imbatidas y eran favoritas para jugar la final contra Connecticut, como así fue. Fue un broche de oro a ese primer año y hay una sola palabra para definirlo, omo dicen mucho por aquí, “awesome”.

Rebeca y Judith con el trofeo de Campeonas NEC - Foto: q10sports.com

Rebeca y Judith con el trofeo de Campeonas NEC – Foto: q10sports.com

Para terminar, ¿Qué le aconsejarías a todas las junior españolas que se estén pensando si ir o no ir el curso que viene a la NCAA?

A.F: Es una decisión muy importante ya que va a cambiar sus vidas por completo. Así que mi consejo es que se lo piensen bien (pros y contras) y que estén muy seguras de que es lo que quieren hacer pero también es normal tener dudas sobre cómo será eso… me gustará… no hablo mucho inglés… Si ellas están decididas de que quieren ir a estudiar y jugar en USA, lo demás es pasajero y cuando pasa se disfruta mucho.

R.N: Mi consejo es que sí, que se lancen a la aventura, que no se van a arrepentir, que es una experiencia inolvidable en muchos sentidos. Además de que acabas la carrera siendo bilingüe, todas las experiencias que van a tener aquí no las olvidarán durante el resto de sus vidas. Jugar un baloncesto diferente, la cultura, forma de vida, por no decir todos los amigos que tendrán por todo el mundo porque los conocieron en la universidad.

H.O: Les diría que es una decisión muy difícil y que hagan lo que hagan que no se arrepientan de ello. Tan loable es estudiar una carrera en España y seguir jugando baloncesto a buen nivel, como venir a USA si hay posibilidad de ello. Y si deciden irse y ven que prefieren volver, no tienen que verlo como un fracaso. Al contrario, tienen que verlo como un año de inversión lingüística y cultural y un gran nivel de baloncesto y estar orgullosas de esta gran experiencia. Si deciden quedarse en España y luego ven que quieren probarlo, pueden irse un año más tarde, no hay problema. Pero sobretodo, que no se detengan y no lo hagan por miedo. Es difícil sí, pero también es una experiencia increíble. Como dice siempre un gran entrenador: “nunca me arrepentiré de haber sido valiente”. Eso sí, que se preparen bien, es necesario tener un nivel alto de inglés, si no ese proceso de integración se les alargará y se les puede complicar. Recuerdo que los primeros días eran horribles porque no entendía las conversaciones entre ellos y poco podía decir del tema del que estaban hablando y se hacia muy duro.

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