Zona Dos Tres

No es día para maldiciones

Javier Martín de la Guardia 17 febrero, 2017 Copa del Rey, Liga Endesa No hay comentarios
Fuente: CB Canarias

Baskonia es semifinalista de su Copa del Rey al derrotar a Iberostar Tenerife por 90-81 en un igualado partido.

Comenzó la competición de Copa de 2017. La 81ª edición. Ese torneo tan especial, corto, intenso y lleno de adrenalina, en el que todo por unos días se iguala y vuelan las sorpresas. Ese también sobre el que pesa una maldición que afecta a aquel osado equipo que la organiza. Una leyenda no escrita que estima que el anfitrión en muy pocas ocasiones llega a levantar el título. Para los actuales, los de Vitoria-Gasteiz, hoy no ha sido día para maldiciones.

Avisado por esos anatemas o quizás, en mayor medida, por la sensacional temporada de su rival en la tarde de hoy, salió Baskonia enchufado al partido para intentar evitar cualquier atisbo de amenaza mayor. Ya estaba lo suficientemente alertado por aquel palmeo del hoy ausente Javi Beirán, que le daba la victoria a su equipo en el partido de liga. Y, aun así, aun con el aliento de sus fieles seguidores, aun con aquellas advertencias, las primeras ventajas eran para Iberostar Tenerife (7-10 min. 4) con una canasta de un hiperactivo Bogris. Hasta ahí llegaron las ventajas visitantes. Un parcial de 11-0 con tres triples casi consecutivos alejaba los primeros fantasmas de la competición para los portadores de la cancha. Sólo un triple de Kirksay agonizando el cuarto paraba la cuenta vitoriana y dejaba el primer acto en un 22-15 local.

Comenzaba a sangrar Iberostar Tenerife por donde más acertado ha estado a lo largo de la temporada. Su porcentaje desde más allá de la línea de 3 puntos gritaba mayday y no hacía sino caer en picado, sobre todo en los últimos cinco minutos del segundo periodo. Justo cuando llegó a ponerse a dos puntos (33-31) se le cerraba el aro a los de Vidorreta, al mismo tiempo que Larkin comenzaba su show particular. Malas noticias para los laguneros. El tobillo del base estadounidense apenas se resentía y sus manejos de balón, cambios de ritmo, las penetraciones o sus tiros en suspensión despejaban cada vez más aquellas maldiciones. Gracias a todo esto, hasta 11 puntos de ventaja acumulaban los locales al descanso.

Es verdad que Iberostar Tenerife está segundo en la clasificación actual de la Liga Endesa por su gran acierto exterior. Pero también ocupa esa meritoria plaza por su ejercicio defensivo sobresaliente. Y bien que lo demostró tras la reanudación, al dejar a su rival de hoy en sólo 16 puntos en el periodo y ganarse la entrada nuevamente al partido. Y todo eso con un doloroso 21% de acierto de tres. El gran trabajo de Grigonis anotando o asistiendo en penetración compensaba el mal partido de otros valores ofensivos tinerfeños. Pero siempre que estaba su equipo en posesión para empatar o ponerse nuevamente por delante, llegaba el fallo desde el tiro exterior y la réplica baskonista, para estirar el marcador y el alivio de la afición local.

Todo parecía que aquella tendencia iniciada por Iberostar Tenerife, igualando el nivel físico y el tono defensivo baskonista se mantendría en el cuarto definitivo y tendríamos un partido igualado de pocos puntos. Pero esto parecía para todos menos para Larkin, que anotaba, recibía faltas o asistía para alejar, reprimir y dejar para otro año, al menos de momento, aquello de los malos augurios de  quien pone el pabellón de juego. Bogris y Grigonis se salían de las trampas defensivas de Sito Alonso para aferrarse a la remontada, pero el 7 de 33 en triples les condenaba a la claudicación. A cinco puntos fue lo más cerca que estuvo el equipo canario en esos últimos compases. Nada, dos triplitos, pensarían los más de 600 aficionados desplazados desde Tenerife, orgullosos, no obstante, de ver competir, en una tarde aciaga, de esa manera a su equipo. Pero es que hoy, esas bombas exteriores (11) las ponía Baskonia, para, junto con una gran actividad física y defensiva, ahuyentar definitivamente las habladurías esas que relacionan al anfitrión con la poca fortuna y pasar a las semifinales del sábado. Hoy, para alegría de vitorianos y tristeza de laguneros, no fue día para maldiciones en la Copa del Rey.

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