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Roberto Íñiguez: “Siento que no tengo real éxito si mis jugadoras no han mejorado”

Roberto Íñiguez en un encuentro de la pasada Euroliga| Foto: Sebastian Stankiewicz

El entrenador del Sopron y también seleccionador nacional de Montenegro, Roberto Íñiguez, ha cerrado una temporada para el recuerdo. Se ha proclamado campeón de la Liga húngara, ha alcanzado la final de la Euroliga y, además, ha sido nombrado mejor entrenador del año de la Euroliga, pero lejos de este reconocimiento, asegura que siente no tener real éxito si sus jugadoras no mejoran.

Roberto Íñiguez en un encuentro de la pasada Euroliga| Foto: Sebastian Stankiewicz

Roberto Íñiguez en un encuentro de la pasada Euroliga | Foto: Sebastian Stankiewicz

Ya cuentas con una amplia experiencia en equipos extranjeros, cuéntanos cómo es tu día a día en Sopron.

Sincera y sencillamente, como en todos los sitios donde he estado. Paso muchas horas trabajando y pendiente del equipo, el staff y el club. Cuando hacemos doble sesión mi vida es el pabellón y sus alrededores, pocos días voy a casa al mediodía. Cuando tengo algo de tiempo libre procuro descansar. Por otro lado, Sopron es una ciudad pequeña, coqueta y muy agradable para vivir.

¿Qué diferencia destacas del baloncesto en Hungría?

Creo que la liga femenina está creciendo muchísimo en Hungría y las competiciones son cada vez más fuertes. Hay varios equipos que invierten dinero en buenas jugadoras y eso hace que el nivel sea cada vez más potente. Por otro lado, cada vez hay más entrenadores europeos de diferentes países entrenando allí y eso evidentemente está enriqueciendo el baloncesto femenino en el país. La competición doméstica es dura. Respecto al baloncesto masculino creo que veo aún una gran diferencia respecto a la mayoría de países europeos, aunque también están creciendo.

De nuevo has conseguido realizar otra temporada increíble y que tiene como recompensa el galardón a mejor entrenador de la Euroliga. ¿Qué se siente al recibir este reconocimiento?

Es la segunda vez y pienso lo mismo que en la primera; es un premio al trabajo del equipo. No soy muy amigo de los premios individuales, no me gustan los MVP, el premio al mejor jugador/a, a la máxima anotadora, etc. Si me hablas de baloncesto de formación directamente los odio, los eliminaría si estuviese en mi mano.

En mi opinión, una de mis mejores temporadas fue la segunda de Orenburg. Tuvimos que reconstruir totalmente un equipo que por motivos económicos perdió a sus 7 mejores jugadoras. Fichamos gente joven, muchas de ellas desconocidas, jugadoras por las que apuestas. No ganamos nada, pero hicimos un trabajo sensacional, competimos muy bien y jugamos un gran baloncesto. Sólo dos lesiones de jugadoras claves en el peor momento nos privaron de jugar la Final 4… y como no la jugamos nadie habló de ese equipo ni de su entrenador, ni de su staff. Con los premios y los éxitos hay que relativizar, lo importante son las trayectorias y los grupos de trabajo.

Sopron se ha plantado en la final de la Euroliga y se ha proclamado campeón de la liga nacional de Hungría. ¿Cuáles han sido las claves de esta temporada?

Trabajar mucho, creer que ese trabajo nos llevaría lejos y confiar en ese trabajo en los momentos difíciles. Por otro lado, la mejora continúa, especialmente de las jugadoras más jóvenes y las no tan jóvenes. Queremos mejorar a las jugadoras para mejorar al equipo, creemos en ello ciegamente y eso hace que ellas lo crean también. En Sopron no tenemos ni de lejos el potencial económico de muchos otros clubes pero transmitimos a las jugadoras, staff y gente del club positividad contagiosa y sentimiento de pertenencia, orgullo.

No puedo dejar de dar importancia al aspecto personal; he manejado un grupo fantástico, con un gran ambiente de trabajo, donde todas se ayudaban unas a otras, un grupo muy unido, eso es muy importante, especialmente en los momentos más duros.

Habéis hecho de vuestro pabellón, el Novomatic Arena, un fortín y habéis acogido la Final Four. ¿Cómo ha respondido la afición ante esta temporada?

Bueno, si yo tuviese que destacar algo de la temporada del equipo es principalmente lo contrario, cómo hemos competido fuera de casa. Eso, en un equipo plagado de jugadoras jóvenes y aún inexpertas en Euroliga, es muy complicado. Creo sinceramente que cimentamos nuestra clasificación a la Final 4 por esta razón. Es cierto que en casa el equipo ha estado muy sólido, pero insisto que para mí, lo sorprendente es lo bien que hemos competido fuera.

Respecto al público, la temporada fue de menos a más. Creo que hemos recuperado el amor y la ilusión por el equipo de baloncesto femenino en la ciudad; era uno de los objetivos y lo hemos cumplido. Sinceramente pienso que nuestro público ha disfrutado muchísimo la temporada y ha terminado muy orgulloso del equipo.

El equipo pierde a una jugadora muy importante como es Milovanovic para el próximo año. Sin embargo, habéis suplido la baja con la incorporación de Amanda Zahui para mantener el nivel de la pasada temporada. ¿Qué objetivos os marcáis para la próxima temporada?

Respecto a Milo todo fue una sorpresa. Nos notificó su embarazo y su deseo de ser madre. Tuvimos que movernos muy rápido en el mercado y creo que conseguimos reemplazar a Milo lo mejor posible. Deseamos lo mejor a Jelena y ahora hemos de centrarnos en Amanda y su llegada al grupo. La llegada de Amanda tiene un punto positivo y es que trabajamos juntos en Orenburg y nos conocemos muy bien. Ella progresó muchísimo ese año y sabe perfectamente mis ideas acerca del baloncesto y los grupos de trabajo. Creo que ese fue uno de los factores para que Amanda decidiera aceptar nuestra oferta rechazando otras de mucho más dinero.

En cuanto los objetivos, sigo en la misma línea, donde nos lleve el trabajo. Mi objetivo es trabajar bien el primer día de pretemporada, y luego el segundo, y el tercero…

En muchas cabezas solo pasan las ideas que se centran en ganar. Sin embargo, en Sopron se han juntado dos caminos simétricos, un equipo que quiere apostar por jugadoras jóvenes de cara al futuro y un entrenador que siente pasión por mejorar a este tipo de jugadoras. ¿Por qué esta obsesión?

Pues sí, es una obsesión. Y según pasan los años siento que no tengo real éxito si mis jugadoras no han mejorado. Creo que Sopron como club es un lugar apetecible ahora para muchas jugadoras por esta sencilla razón. Ven un sitio que invierte en instalaciones, medios, que les transmite valores, y ven un entrenador que se exige mejorarlas en todos los aspectos. Eso lo saben ellas y sus agentes, su entorno, y provoca que algunas jugadoras que parecía imposible pudiesen jugar en un club con las condiciones económicas del nuestro, ahora se lo piensan.

Algunos pensarán que es filosofía barata, pero en mi cabeza y en la de mi director general está el construir CULTURA de club, pero no con palabras, sino con hechos. Transmitir esta cultura, que nuestra gente la sienta y crea en ella y trabajar día a día reforzándola. Esa cultura nos es simplemente una cosa que tenemos allí, es algo muy importante para nosotros, muchas veces más importante que ganar. Hemos tenido algún partido que hemos perdido y el director general (Zoli) nos ha felicitado, porque estábamos respetando el camino que nos habíamos marcado. Ganar es importante, pero no es todo, si quieres los frutos muy rápido puedes matar el árbol…

Es evidente que en competiciones como la Euroliga hay una diferencia de presupuestos entre los equipos. Si pudieras fichar a la jugadora que quisieras, ¿escogerías a una jugadora experimentada o a una jugadora joven? ¿A quién elegirías?

No tengo dudas; ficharía a Anna Cruz, es la que mejor cumple todos los requisitos de los que estoy hablando. Una jugadora es un todo, y para mí Anna es la mejor. Pero eso es actualmente imposible!!

Respecto a las jóvenes una jugadora que me gustaría entrenar es Leticia Romero, creo que tiene un potencial brutal, me gustaría mucho trabajar con ella.

Actualmente, eres el seleccionador nacional de Montenegro. ¿Qué objetivos están en vuestro punto de mira?

Muchos!! Hemos tenido que empezar de cero en muchos aspectos. Desde la selección absoluta hasta todo el baloncesto femenino de formación. Poco a poco estamos creando una estructura de trabajo y respecto a eso estoy muy contento. Este verano ya empezarán a competir las selecciones sub 16 y sub 18 en los europeos B. Hemos empezado a realizar concentraciones con jugadoras de 13-14-15 años para detectar talento y empezar a trabajar con ellas. Hay mucho trabajo por delante pero hemos dado los primeros pasos y veo a la gente ilusionada con el proyecto, aunque siempre les recuerdo que necesitan paciencia y perseverancia, esas son y deberán ser las claves, aún más en un país tan pequeño.

Respecto a la Senior estamos en plena transición y cambio generacional. Vamos a ir dando oportunidades a las jóvenes que van llegando y además necesitamos hacerlo. Estamos en ese momento en el que debemos convivir con esa obligada transición y los resultados ya que el equipo está inmerso en la clasificación para el próximo europeo en un grupo muy complicado e igualado.

Mi objetivo en Montenegro es completar la estructura de trabajo, me siento muy bien tratado allí, me hacen sentir feliz, pero creo que cuando perciba que pueden liderar el proyecto solos, será el momento de finalizar mi etapa.

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