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Sofi Aispurúa: “No tengo dudas que voy a volver y cumplir todo lo que me quedó pendiente y más”

Rocío S. Rubinich 6 septiembre, 2018 Argentina, Baloncesto Femenino, Entrevistas No hay comentarios
Sofi Aispurúa en el pasado Americup de Buenos Aires | Foto: FIBA

“Es hija de…” esas tres palabras a veces pueden llegar a pesar, o no. Para algunos puede suponer presión, para otros orgullo… Muchos pelean por solo ser “ellos” mismos, y sacar esa coletilla que les persigue a cualquier lado que van. En este caso Sofia Aispurúa es hija de Sergio Aispurúa. Un ex jugador de basquet que militó en la Seleccion Argentina y tiene a sus espaldas una larga trayectoria en la Liga Nacional. El ‘Vasco’ jugaba de ala-pívot, y junto a su hija con 1’90 de altura comparten la misma posición. Igualmente ella nos confiesa que le gusta mucho ir y tirar desde 6’75.

Nacida en Comodoro Rivadavia, Sofi nos cuenta cómo empezó en este mundo y si su papá tuvo alguna influencia. A parte del básquet, en la familia Aispurua también se dedica al voley, la hermana mayor de Sofi, Natalia, juega en Boca. Hoy en día Sofi compagina el básquet con los libros, estudia Relaciones Públicas y se recupera de una lesión de ligamentos de la rodilla derecha que la va a mantener un tiempo fuera de las canchas. Selección, lesiones, futuro, anécdotas, Liga Femenina… un repaso a algunos temas interesantes bajo su punto de vista. Una jugadora que tiene claro lo que quiere y está dispuesta a hacer cualquier cosa por sus sueños. Con un gran futuro por delante ‘la hija del Vasco’ empezó, hace rato, su propia historia…

Sofi Aispurúa en el pasado Americup de Buenos Aires | Foto: FIBA

Sofi Aispurúa en el pasado Americup de Buenos Aires | Foto: FIBA

¿Tener de papá al “Vasco” Aispurúa tuvo algo que ver para que te decantes por el básquet? ¿Qué te dijo que decidiste empezar a jugar?

En realidad tuvo que ver, pero no tuvo que ver. No fue un papá que a mi hermana y a mí nos haya mandado a hacer básquet, sino que él siempre nos recomendó hacer algún deporte, aprovechar la altura, porque también el deporte te abre las puertas a otras cosas como conocer a gente, sociabilizar, estar en un ambiente bueno. No es muy fácil ser tan alta desde tan chiquita y que tus compañeros del colegio te lleguen por el hombro o menos. Entrar en el mundo del deporte hace que vos te sientas “normal”, en tu hábitat, tu zona de confort, entonces más que nada nos recomendaba por ese tema.

Un día lo fuimos a ver entrenar junto con mi hermana, yo tenía 9 años más o menos, mi hermana 12 o 13 y mientras esperábamos, en una cancha estaba entrenando el equipo femenino de ese club, y cuando nos vieron altas a las dos nos preguntaron si queríamos probar. La verdad que a mi hermana y a mí nunca se nos había cruzado por la cabeza practicar básquet, sí hacíamos voley en esos años. Fuimos a probar la práctica siguiente. Yo era muy chiquita, el minibasquet era muy recreativo, saltar, picarla, tirar y todo lo básico que te enseñan… y la verdad que de ahí en adelante seguí, estaba cómoda con el grupo, el entrenador, y seguí para adelante.

Ex jugador de Selección, jugó en varios clubes del país, entrenador, comparten posición en la cancha… ¿Le pedís vos o él te da algún consejo?

Sus consejos empezaron un poquito más adelante cuando ya empecé a ir a Cenard, a concentrar con Vélez que es un club mucho más competitivo que donde empecé. Tuve que dejar de lado cumpleaños, fiestas, pasar tiempo con mis amigos, cosas que quizás hace cualquier adolescente… Yo soy una chica que quiere todo (risas), quería estar en ambos lugares a la vez, estar en casa de mi mejor amiga mirando una película y a la vez quería estar en el Cenard. Y ahí fue donde él interfirió “mira hija esto es así, es el sacrificio de dejar un montón de cosas de lado, si querés llegar lejos y conseguir cosas grandes” a medida que fui creciendo lo fui entendiendo. Entender que tenía que perderme ciertas cosas para hoy en día estar donde estoy. Esos fueron uno de sus primeros consejos cuando empecé en este mundo. Le pido más que nada consejos cuando se trata de compañerismo, de ayudar al otro, si hay un tipo de problema en el equipo… Es una persona muy recordada con mucho afecto por cómo era jugador y como persona, siempre lo busco por ese lado.

Como padre siempre intenta hacerme sentir segura, que puedo, que soy buena, que tengo un montón de opciones, porque juego de frente y si quiero puedo jugar de espaldas. De chiquita me enseñó su técnica de lanzamiento porque yo lo veía tirar y quería esa técnica. Fue lo único que lo dejé enseñarme. Siempre me quiso entrenar de chiquita pero le decía que no, es difícil la relación que tu papá te enseñe, por ahí no me cae bien y “peleamos”. Lo único que lo dejé fue en el lanzamiento (risas). Ahora que soy grande sí le pido consejo. Trato de aprovecharlo en ese lado.

Tu hermana también juega, pero voley, ¿se dan algún consejo previo antes del algún partido importante?

Nos acompañamos mucho, somos muy cercanas. A mí quizás, el tema del voley me cuesta un poco más aconsejar con respecto al juego, porque no entiendo mucho, si bien lo jugué de chica, hay muchas cosas que me perdí, y no puedo aconsejar. Es una jugadora con garra, que no se rinde y siempre quiere más. La tengo como una de mis ídolas. En este momento que vengo pasando con la lesión, la miro y siempre pelea por lo que quiere, no baja los brazos. Es una de mis mayores influencias y ejemplos a seguir. Ella me da la confianza antes de un partido, de que todo va a salir bien, todo depende de mí. Está bueno tener su apoyo cerca, aunque casi siempre estamos lejos, porque ella también viaja. Pero en los momentos importantes siempre está presente y eso me pone muy feliz.

¿Cómo es Sofía Aispurúa fuera del básquet?

Soy una chica bastante tranquila, aprovecho los momentos que tengo de descanso para descansar, no salgo mucho de mi casa. Ahora con el tema de las lesiones tengo algo más de tiempo, se lo estoy dedicando mucho a la rehabilitación y al gimnasio. Me gusta salir a bailar con mis amigas, estar con ellas, ir a la plaza a tomar mate…

Acá en Capital es muy complicado porque los tiempos son distintos, cuando vivía en Marcos Paz que es una ciudad mucho más chica, siempre estaba con mis amigos en el patio de mi casa y merendábamos, jugábamos a fútbol, voley… la verdad que soy muy amiga de mis amigos, disfruto mucho estar con ellos, estar con mi familia, poder ver a mis abuelos, soy muy de compañía.

Definite como jugadora.

Muy compañera. Me gusta apoyar a los demás, que se sientan importantes, creo que tanto los que juegan como los que no, los que juegan 2 minutos los que juegan 40 minutos, todos son importantes, me gusta hacerles sentir que lo son. Obvio, me gusta mucho el tiro de tres (risas). Defender, a veces lo hago bien, otras mal. Disfruto de hacer una buena defensa, de agarrar los rebotes. Soy más pasadora que formar mi propio juego, siempre trato de no querer ser protagonista, eso quizás a veces es bueno y a veces sea malo. Tranquila, no me gusta los quilombos, si hay que interferir porque veo que algo anda mal, lo hago y siempre trato que sea lo mejor para todos.

Foto: Obras Basket

Foto: Obras Basket

Aparte de ser jugadora, también estudias, ¿cómo es compaginar la vida de estudios, exámenes… con los entrenamientos, partidos, viajes…?

Gracias al estudio formé grandes amistades. Me gusta estar con ellas, compartir momentos fuera de lo es la universidad. Compaginar todo es complicado, a mí me gusta hacer las cosas bien, completas. Y últimamente con el estudio me estaba pasando que no le podía dedicar el tiempo real o que yo quería dedicarle, el año pasado lo había dejado, pero ahora con la nueva lesión decidí arrancar otra vez, para que también sea una distracción y no sea solo rehabilitación. Son meses largos y ya venía de 10 meses. No me queda mucho para recibirme, me quedan 10 materias, a medida que me vaya acercando al titulo también está bueno, pero es complicado poder hacer todo.

En 2017 se creó La Liga Femenina de Basquetbol. Quimsa ganó el primero y Berazategui se proclamó campeón hace un mes. ¿Cómo ves el paso que se dio para el básquet femenino?

Se está dando grandes pasos, está bueno que se esté empezando a ser más profesional. Igual falta mucho y es un camino largo. Hay muchas cosas que corregir, tema calendario, sueldos, disponibilidad de cancha, entrenamientos… Los clubes en particular tienen que corregir esas cosas. Los organizadores de las ligas también porque fueron una cantidad de partidos importantes con poco tiempo de descanso, distancias muy largas mezclado con la Selección, nosotras también queremos dedicarle tiempo a las Gigantes el mismo que le dedicamos club.

Entonces está buena la idea, está bueno que se le de importancia, pero es un camino largo que hay que seguir mejorando, eso lo hacemos todos, jugadoras, entrenadores dirigentes y organizadores. Siempre digo que a medida que se vaya mejorando el nivel acá en Argentina, obviamente que eso va a ser a favor a que las jugadoras estemos mejor los meses que estemos acá, también que lleguemos mejor a la Selección. Eso te abre puertas a ligas extranjeras y es genial.

Este año se hizo como un seleccionado de jugadoras de Liga Nacional de acá y se fueron a jugar el juego de las estrellas de Brasil. Te enfrentas contra chicas con otro nivel, también te das a conocer allá, es otra liga muy fuerte. Están buenas las ideas pero hay que seguir mejorando para que el nivel nacional crezca y para que las que vienen de más abajo tenga la posibilidad de poder dedicarse plenamente en lo que le gusta hacer y no depender de algo extra.

Entrando en un tema más personal Sofi, para la carrera de cualquier deportista, lo más duro son las lesiones. Jugando el Americup contra Venezuela te lesionaste el ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Después de estar fuera de las canchas 10 meses, volviste en un partido vistiendo la camiseta de Obras Basket donde se enfrentaban a Unión Florida. Pero volviste a recaer, esta vez en la otra rodilla. Cuando te pasó en el Americup y te dijeron el tiempo que ibas a estar fuera del parquet, ¿qué pensaste?

En ese momento se me vino el mundo abajo, literalmente. Hoy en día, me cuesta hablar de esa primera lesión y no llorar porque creo a veces la vida es muy injusta y no solo conmigo, antes le había pasado a Vicky Llorente, a Diana, después a Pepo, es algo que no se lo deseo a nadie, es lo peor que le puede pasar a un deportista. Tanto tiempo fuera y en el nivel que uno había conseguido estar, a mí ni a nadie se le da nada gratis, todas trabajamos duro para eso y yo vengo hace años trabajando mi cabeza más que nada para estar en el nivel que estaba.

Enterarte que te tenés que operar y son 7/8 meses de rehabilitación es muy duro, porque te empezás a preguntar si vas a volver como estabas antes, si vas a estar mejor o peor, con miedos, con grandes expectativas, incertidumbres…

En los momentos de bajón, ¿en quién te apoyaste?

Fue duro, y me apoyé mucho en mis compañeras que estaban en mi misma situación o que lo habían pasado años anteriores. En mi familia, mis compañeras de equipo, Maqui Rosset, Boquete, Meli, Vicky, los kinesiólogos, el “Negro” Lamas… La verdad que soy muy afortunada en tener a mucha gente que me apoya, banca y escucha. Tengo un gran psicólogo deportivo que es lo más y me banca de hace un año. Por suerte estoy bien acompañada. La gente por las redes también, es un mimo muy grande al corazón, porque no habla de mí solo como jugadora, sino como persona, entonces eso también te levanta y te anima a seguir. Mi club Obras Basket y a la Confederación que está presente siempre.

La segunda lesión te dejaba afuera del Mundial de Tenerife ¿Cómo afrontaste esa noticia? ¿Qué le dirías a alguien que esté pasando por tu misma situación?

También fue duro, pero a la misma vez sé que soy joven y que no va a ser el único Mundial que tenga la posibilidad de ir, obviamente hay que clasificar otra vez y yo tengo que esta en condiciones para ir. Lo que estas lesiones te dan son mucho aprendizaje y de querer volver a hacer lo que uno hace. Entonces no tengo dudas que voy a tener la oportunidad de ir a otro, ojalá sea con este equipo, porque son geniales todas como compañeras y me gustó mucho jugar con ellas.

Si bien son muchos meses, el tiempo pasa rápido y uno crece un montón como deportista. Recibís mucho amor y cariño de la gente. Uno quizás piensa que está solo y no es así. Siempre hay que pelear por lo que uno quiere y por lo que uno sueña hasta conseguirlo. A mí me costó mucho en darme cuenta de lo que yo quería y cuando me pasó esto me resultó injusto pero no tengo dudas que voy a volver y cumplir todo lo que me quedó pendiente y más. Ojalá que a todo el mundo que le pasó esto o cualquier otra lesión que te deje afuera por mucho tiempo tenga esas ganas de seguir.

Jugar contra las Gigantes cada vez es más difícil, se nota en cada partido y campeonato. Unos de los premios que consiguieron después de tanto esfuerzo y trabajo fue volver a un Mundial, que se disputa en unas semanas. ¿Cómo ves a tus compañeras de cara a este gran evento?

Veo a las chicas muy bien, la verdad como grupo, como equipo están muy bien, eso es clave para lo que hay que afrontar. Somos conscientes de que es un torneo difícil donde ningún partido es fácil y la zona que nos tocó a nosotras es complicada (Australia, Turquía y Nigeria) vamos como primer objetivo a pasar de ronda y creo que lo podemos conseguir. Ganas, garra y básquet, todo eso sobra en este equipo. Siempre nos dejan bien parados y tratan de dejarnos en lo más alto. Yo creo que nos va a ir bien, van a dejar buenas sensaciones, como en la gira de China, se enfrentaron a potencias y la verdad es que hicieron grandes partidos.

Estoy ansiosa con que llegue el Mundial, porque las quiero ver, ellas trabajaron muy duro estos años que pasaron, para poder volver a estar en un Mundial, para que Argentina vuelva a estar en un Mundial Femenino. Van a dar todo, y nos van a hacer sentir orgullosos.

¿Cómo viviste la final del Sudamericano?

No te miento, después de que ganaron la semifinal a Paraguay, hablaba con Sthefy Thomas y decíamos que la final, Argentina la ganaba. Porque es lo que ese equipo transmitió en todo el torneo, llevarse ese Sudamericano. Si bien costó y hasta esa última pelota que Meli (Gretter) se juega al final no estaba nada dicho, nunca dejé de creer que lo iban a ganar. Nervios miles, se me salía el corazón, me temblaban las manos. Y eso habla de las ganas que tenía que las chicas festejaran. Fue sin dudas una revancha por la final del año pasado, esa que se nos escapó por tan poco.

Hoy en día estoy con una mezcla de emociones, pero más que nada orgullo y felicidad por ellas. Este equipo no sabe de imposibles y menos de rendirse. Gran salto anímico para ir a España y afrontar el Mundial. Amaría poder abrazarlas, pero desde acá lo hago y siempre les mando mis mejores energías, esas que estoy acumulando para el día de volver a jugar.

Mirando al futuro… ¿Te gustaría jugar en alguna otra Liga?

Sí, quiero hacer vida en otros lugares, otras ligas. Probarme a mí misma hasta dónde puedo llegar. Creo que no hay un límite. Empezar poco a poco, una Liga 2 de España, donde sea. De hecho, el año pasado antes de la primera lesión estaba todo cerrado para que vaya para allá. Con esta nueva lesión yo estaba casi adentro de otro equipo. Quiero irme, probarme, conocer lugares, compañeras, entrenadores, creo que todo eso te abre mucho la cabeza en todo sentido, son cosas que un deportista que tiene la oportunidad de hacerlo no debería desaprovechar ni perder.

Si tuvieras que elegir a una compañera que te acompañe allá donde vayas… ¿Quién sería?

Podría elegir varias, me llevo muy bien con todas, con algunas tengo amistad, con otras no, sí somos compañeras obviamente que no dejaría de querer vivir una experiencia así con Vicky Llorente que es una de mis hermanas, así decimos nosotras, somos amigas desde muy chicas, compartimos muchos años de Selección, algunos años en el mismo club y creo que es algo que me encantaría vivir con ella.

También con Meli Gretter, de chiquita que la conozco y no jugaba todavía con ella, siempre dije que me gustaría compartir equipo con ella, es una tremenda compañera y como jugadora es excelente, aunque la tengo en la Selección también me quiero dar el gusto de jugar en algún equipo en el exterior con ella. Pero con cualquiera estaría feliz de compartir algo así. Sé que las experiencias en el exterior al principio no son fáciles, porque te vas de tu casa de estar cerca de tu familia, entonces creo que cualquier otra argentina estaría feliz de vivir esa experiencia.

¿Alguna anécdota que nos podás contar?

Tengo dos anécdotas para contar, que no son maldades.

La primera fue en el 2011 en un Premundial Sub16 en México, ya había terminado el torneo y hasta que teníamos el pasaje de vuelta, estábamos cerca de un shopping. No sabemos por qué estaba cerrado, pero entramos igual. ¿Qué gracia tenía ir a un shopping cerrado? No sé, lo único que pudimos comprar era un Gatorade en una máquina, éramos 6. Estábamos tan aburridas que nos grabamos cantando una canción, no sé muy bien cómo era “todo el mundo ahora el que quiera un Gatorade…” el vídeo está en Facebook, me moría de risa ese día. Con ese grupo que se llamaba “Las Pintitas” fue un gran grupo humano, en el cual los resultados no se nos dieron pero la mayoría de mis amigas en el básquet son de esa camada, nos llevábamos muy bien y hacíamos este tipo de cosas que no tenían sentido, pero fue muy gracioso, ¡¿cómo entramos a un shopping cerrado!? No tengo ni idea. La ropa horrible, unas chombas enormes, en ese momento la ropa no era como ahora, era muy grande. Estábamos Vicky Llorente, Sofía Chelini, Yanina Mercancini, Reni Bonavota, Magalí Armesto y yo, es tremendo ese vídeo, un desastre. (risas)

La otra fue en el Mundial Sub19 en Lituania, también había terminado el torneo y nosotras teníamos pasaje de vuelta dos semanas después. Nos cambiamos de ciudad, estábamos muy cerca de un shopping, íbamos todo el día porque no teníamos nada que hacer. Había una pista de hielo y no se nos ocurrió mejor cosa que ir a patinar y hacer un trencito, Mara Marchizotti, Vicky Llorente, Agus Jourdheuil eramos unas cuantas, y obviamente nos caímos. Fue como una seguidilla, cayó la primera, después la segunda, la tercera… No podía más de la risa que me hice pis encima, un desastre. Todas se empezaron a reír. Me tuve que levantar, no sé cómo porque seguía tentada y me fui por todo el shopping con el pantalón mojado. Me fui hasta el hotel a cambiarme, bañarme, todo… Me crucé a los entrenadores… a todo el mundo, y yo contándoles que me había echo pis porque nos habíamos caído, también ahí vídeo. Fue muy gracioso (risas).

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