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Cindy Lima: “Me hubiera gustado que mi último partido hubiese sido con la Selección”

Cindy Lima posando con la Selección Española. | Foto: FEB

La jugadora a la que hemos tenido el placer de entrevistar casi no necesita presentación. Ella es Cindy Lima (21 de Junio de 1984, Barcelona) y podría definirse como toda una viajera en el mundo del baloncesto, ya que ha jugado en multitud de países: España, Portugal, Letonia, Chipre, Francia, Turquía, Hungría, República Checa o Egipto, que han hecho que consiguiera una gran trayectoria profesional. La jugadora catalana fue una de las fijas con la Selección Española desde el 2007 al 2013, en la que llegó a superar las 100 internacionalidades. Esos años provocaron un antes y un después en el baloncesto femenino español. Una medalla de plata en el Eurobasket de 2007 celebrado en Italia, un bronce en Letonia 2009 y un posterior oro en el Europeo de Francia en 2013, cuya final fue nada más y nada menos ante las anfitrionas, en un partido muy igualado que terminó en 70 a 69. Pero antes de ese meritorio éxito, consiguieron en 2010 un hito histórico: medalla de bronce en un Mundial, el cual se disputó en la República Checa. La ambición de aquellas jugadoras, Cindy entre ellas, sigue actualmente extendiéndose entre las jugadoras de la Selección Española y en todos sus logros. Barreras que han ido derribando.

Cindy Lima posando con la Selección Española. | Foto: FEB

Cindy Lima posando con la Selección Española. | Foto: FEB

En 2015, Cindy Lima anunció su retirada como jugadora de baloncesto y colgó la camiseta, emprendiendo así un nuevo camino en el que poder volar y poder desarrollarse en otras facetas. A ello se ha dedicado estos años, y ha dado sus frutos. Desde el pasado 18 de octubre hasta el próximo 11 de noviembre podemos verla en el Microteatre de Barcelona, en su obra de teatro ‘Club Paraíso’. Hemos querido hablar con ella para que nos hable de toda su larga trayectoria profesional – 15 equipos de nueve países diferentes –, nos cuente algunas anécdotas y sobre todo, del nuevo proyecto en el que está inmersa.

Llegaste a las 113 internacionalidades con el combinado español, que se dice pronto, ¿cuál sería uno de tus momentos más especiales de todo ese tiempo?

Sin lugar a dudas, la clasificación para las Olimpiadas de Pekín; es algo con lo que soñaba desde que era niña. El Europeo de Francia también estaría en un lugar muy destacado, fue un oro histórico y muy difícil de conseguir.

Este año se han cumplido 10 años desde vuestra clasificación y participación en los Juegos Olímpicos de Pekín, ¿qué significó ese logro para vosotras?

Fue un momento muy dulce. Hay que tener en cuenta que se consiguió en la etapa previa a Sancho Lyttle, así que tiene un mérito extra.

¿Cómo vivisteis ese momento?

Con muchísima emoción, a falta de pocos segundos para terminar el partido me caían las lágrimas de felicidad. Supongo que es la magia de cumplir un sueño.

Muchas historias que contar pero, ¿con qué recuerdo te quedarías? (Seguro que el traje que llevábais es uno de ellos jajaja)

Bueno el traje también pasará a la historia, era imposible camuflarse entre la multitud con él. El diseño era cuanto menos…interesante. Pero me quedo con las charlas extremadamente irreverentes con mis compañeras de selección. Y hasta ahí puedo contar…

En el 2010 lograsteis algo histórico: la primera medalla de España en un Mundial de baloncesto femenino. Se disputó en la República Checa y finalmente os llevasteis la medalla de bronce frente a Bielorrusia por un resultado de 77 a 68, ¿qué supuso para el baloncesto femenino español y para el baloncesto nacional ese acontecimiento? ¿Fue un antes  y un después?

Fue un punto de inflexión. A partir de ese momento quedó muy claro que no sólo podíamos competir al máximo nivel europeo, también éramos una fuerza a tener en cuenta a nivel internacional. Y desde entonces las generaciones que han ido viniendo lo han corroborado.

Y unos años más tarde, en 2013, en el Europeo disputado en Francia, conseguisteis la medalla de oro justamente contra las anfitrionas por un ajustado 70 a 69, ¿cómo viviste ese momento?

Fue muy extremo porque jugaban en casa. Además, a título personal, yo tenía un dedo roto. Francia nos había ganado en todos los amistosos que habíamos jugado, pero como a nuestra selección le iba “la marcha”, solo empezar el partido y ver el ambiente hostil pensé que ganaríamos. El público en contra fue nuestra gasolina, música para ese equipo lleno de “rumberas” que jugaban mejor con presión. Con la Selección siempre le he tenido más respeto a los partidos donde no nos jugábamos mucho. Bajo una gran presión, éramos un equipo temible.

Has sido un poco “trotamundos”, ya que has jugado en 15 equipos de nueve países diferentes, ¿qué te llevaba a cambiar de aires? ¿Cómo definirías esas etapas en cada uno de ellos?

Lo que me llevaba a cambiar de aires era una mezcla de varios factores: proyecto deportivo – el principal factor -, y ganas de conocer otras culturas, otras formas de entender el baloncesto. Esas etapas las definiría como de crecimiento. Maduras, aprendes a relativizar los problemas, y a sentirte agradecido/afortunado de todo lo que tienes. Sobre todo entendí esto en Egipto, mi último destino.

¿En cuál de ellos te sentiste “como en casa”?

En todos, he viajado tanto que me adapto con rapidez a los sitios. Es más, ahora se me hace extraño estar tanto tiempo en Barcelona. Es curioso, durante tantos años mi constante fue el cambio, que me cuesta adaptarme a estar mucho tiempo en el mismo sitio.

Si tuvieras que elegir a una de las compañeras de los equipos en los que has jugado, ¿a quién destacarías más?

Destacaría a varias personas: Noemí Jordana en mi época del Celta; en la Selección, Anna Montañana, porque era mi GPS – ella entenderá la broma-; Laia Palau, Nuria Martínez y Lupy – Anna Cruz -, personas con las que me he reído hasta que me dolía la barriga en las habitaciones, cuando se suponía que teníamos que hacer la siesta; Tamy – porque es una “divina de la muerte” -; las abuelas – Amaia y Eli – ; Laura N, por ser un encanto; Marta Fernández – otra “divina de la muerte” -; Marta Dydeck, Paola Mercadal, Paula Palomares, Naiara Diez y Vero Companys, porque en Zaragoza “tocamos el cielo”, ellas también entenderán a que me refiero; y por supuesto, Lucy,  porque ante la duda… La lista es muy larga. Por suerte lo mejor del viaje que me ha permitido hacer el baloncesto es la gente que me he encontrado por el camino.

Y de todas las jugadoras con las que te has enfrentado en tu carrera profesional, ¿quién dirías “esa persona la quiero siempre en mi equipo”?

Me gusta mucho Marta Xargay. Es muy completa, trabajadora y una estrella sin problemas de control de ego; vamos, ¡es una ‘rara avis’! (risas).

En cuanto a los entrenadores con los que has tenido el placer de trabajar, siempre hay alguno que deja huella, ¿cuál sería con el que mejor te entendiste o con el que tenías más afinidad?

Era muy bueno el tándem Miguel Méndez con Susana García. Luego, Fabián Téllez me entrenaba los veranos para estar a tope para la Selección.

En unas declaraciones dijiste que en el momento en el que te retiraras de la Selección, dejarías de jugar al baloncesto y llegaría la hora de retirarse definitivamente, ¿cómo viviste esa decisión? ¿Te resultó difícil tomarla?

Una de las cosas malas de la crisis fue que, a nivel deportivo, las ofertas eran menos ambiciosas; es decir, se me hacía extraño jugar para clubs cuyos objetivos eran muy poco ambiciosos, así que volcaba todas mis esperanzas en la Selección. Para bien o para mal, soy muy competitiva y sabía que en el momento en que ya no tuviese una meta “tan golosa” a nivel deportivo como la Selección, me retiraría. Además de que tengo una edad – aunque no lo parezca (risas)-. No quería estar estirando el chicle si no iba a competir a tope.

Cuando anunciaste tu retirada del baloncesto profesional jugabas en el Tarbes francés, ¿te hubiera gustado retirarte en España o fue una decisión que ya llevabas tomada desde hace tiempo?

La verdad es que me hubiera gustado que mi último partido hubiese sido con la selección. Pero la vida es así, y hay que aceptar cada momento.

En la Selección, erais un gran equipo humano, ¿con qué recuerdo te quedarías de ellas?

Con los momentos pre-partido. Toda esa liturgia, que empieza por la mañana con scouting, luego al fisio, etc.

Cindy Lima representando 'Club Paraíso'. | Foto: Cedida por Cindy

Cindy Lima representando su obra de teatro ‘Club Paraíso’. | Foto: Cedida por Cindy Lima

Con 37 años, pero ya has jugado al baloncesto, te has metido en el mundo de la interpretación, has aportado tus experiencias en los medios de comunicación, y ahora el teatro, ¿te definirías un poco “todoterreno”?

Autodefinirse siempre es difícil. Durante muchos años tuve muy aparcada mi faceta artística. Pese a haber estudiado dirección de cine y comunicación audiovisual, el basket se comía todo mi tiempo. Ahora simplemente estoy priorizando mi otra pasión. No es que haya cambiado, simplemente he retomado las artes escénicas donde las dejé.

¿Qué te llevó a querer dedicarte al teatro? Como te salga todo tan bien como el estilo con el que jugabas, se avecinaba trabajazo…

Muchas gracias. En principio empecé las clases de interpretación sólo para ser mejor directora de cine, pero me propusieron hacer teatro de forma profesional, y a mí que me va un reto… Ya sabes, quién nace “rumbera”….

¿Encuentras alguna semejanza o característica entre tu carrera deportiva y tu carrera como actriz? ¿Hay algo de esa etapa que te ha ayudado a enfrentarte a este nuevo reto?

Hay cosas parecidas y cosas muy, pero que muy diferentes. La gente del mundo del basket no se besuquea tanto, a veces hasta el punto de: no hace falta que intentemos traspasarnos en los abrazos, es un poco raro, la verdad. La dedicación y el compromiso que requieren son muy similares al baloncesto. Hay que saber leer al público que va a las representaciones de forma similar a como hay que leer un partido. Y el baloncesto me ha ayudado mucho, gestiono bien los nervios preestreno, porque estoy acostumbrada a la presión. También soy metódica, y sé trabajar en equipo gracias al deporte que he practicado.

Tenemos mucho interés en saber qué pasa dentro del Club Paraíso, cuéntanos de qué va – lo que se pueda sin spoilers – tu obra de teatro.

Es una comedia muy gamberra e hilarante, con un punto de partida que roza lo absurdo. Alguien entra en una habitación que parece un after, pero es otra cosa. A partir de ahí, cada situación es más graciosa que la anterior. Pero el subtexto de la obra tiene una lectura más profunda. Es una obra muy interesante porque tiene varias capas. Además, es un formato de microteatro de 15 minutos, la mayoría de la gente va a ver más de una obra y salen encantados.

Como dice vuestro eslogan, ¿en qué se diferenciaría de otras obras de teatro para que la gente se decante por atreverse a entrar y verla?

La clave es el subtexto, no puedo decir más. Es muy irreverente. Casi, casi salvajemente irreverente. Hay que experimentarlo.

Fue estrenada el 18 de octubre en el Microteatre de Barcelona, ¿cómo ha sido la acogida del público? ¿Lo esperabas así?

La acogida del público por ahora está siendo fantástica. La están recomendando mucho y parece que nos aprueban con nota, porque hemos tenido espectadores que han venido a verla hasta 3 veces. Estamos muy emocionadas, la verdad es que no podemos pedir más.

¿Cómo te sentiste en el estreno? ¿Con muchos nervios?

El estreno fue parecido a debutar en la liga profesional de baloncesto. Nervios, ganas de hacerlo bien y mucha ilusión.

¿Los mismos nervios que en una gran final de un campeonato de baloncesto?

No, ¡eso será cuando vayamos al Nacional! (risas). Un sueño muy difícil de cumplir. Aunque si el basket me ha enseñado algo, es que con mucho esfuerzo todo puede pasar.

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About The Author

Bea Guerrero

Graduada en Periodismo por la UCLM. Fui redactora en prácticas de Internacional en la televisión de CMMedia. Y actualmente, en prácticas en el programa 'Estando Contigo' de CMMedia. Y cuento con un B2 en inglés.

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